1 de septiembre, Informe Presidencial

1 de septiembre, Informe Presidencial

Comparte con tus amigos










Submit

Crimen al patrimonio histórico: el abandono de las iglesias coloniales, se vendrán abajo, ya está el aviso de la iglesia de la Santa Veracruz en la CDMX, se incendió.

 

Aún pendiente el lograr que el presidente en turno acuda obligatoriamente al Congreso de la Unión y no solo presente su informe por escrito y oral, sino debata con los grupos parlamentarios, es lo republicano-democrático.

 

En el apogeo del sistema de partido único de Estado, PNR-PRM-PRI, que existió hasta el año 2000, por el artículo 69 de la Constitución General de la República, el presidente tenía que asistir a la apertura de sesiones ordinarias del Congreso de la Unión y presentar por escrito su informe anual del “estado general que guarde la administración pública del país”.

En esos años de centralismo-autocrático (aunque se definieran federalistas), los días primero de septiembre se convirtieron en el día del presidente, leía un discurso más político y los diputados y senadores lo homenajeaban. Este evento en su esencia está desde la Constitución de 1824.

 

Después legisladores e invitados se iban al Palacio Nacional y formaban un larga fila para saludarlo, felicitarlo, evento llamado por la población el “besamanos”.

 

Con el triunfo electoral en 1988 de Cuauhtémoc Cárdenas Solorzano, el grupo parlamentario formal alrededor del Frente Democrático Nacional, PPS, PARM, PST-PFRN y con grupo aparte el Partido Mexicano Socialista, las costumbres versallescas parlamentarias cambiaron, se fue acabando el día del presidente, convirtiéndose en el día político en que los partidos de oposición criticaban al presidente en turno frente a frente, práctica sana, pero el radicalismo destructor hizo imposible que el Ejecutivo pudiera entrar físicamente al Palacio de San Lázaro.

 

Este cambio empezó durante el sexenio del presidente Vicente Fox cuando por la fuerza diputados de “izquierda” impidieron la presentación “obligada” del Ejecutivo en la apertura del Congreso de la Unión y ahora simplemente el informe se manda por escrito en varios tomos y el presidente hace un acto político en Palacio Nacional solo con los suyos.

 

Así fue con Vicente Fox, Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y estos dos años de Andrés Manuel López Obrador.

 

Por un lado se acabó el boato presidencial, pero por el otro ya no hay obligación de que el Poder Ejecutivo vaya ante el Poder Legislativo a debatir, o sea ganó el presidencialismo.

 

Ya solo acude el presidente cuando le traspasan la banda presidencial.

 

En los países democráticos sí hay obligación del presidente o primer ministro de acudir al parlamento a escuchar y debatir con la oposición, ahora todo por periodicazos.

 

En algunos estados de la República los gobernadores acuden a debatir entre iguales poder a poder, aunque también organizan sus actos de autohomenaje.

 

Transitaremos hoy en el Segundo Informe Constitucional al ser entregado por la tarde seguramente por la ex ministra Olga Sánchez, secretaria de Gobernación, al presidente (¿cuál?) del Congreso en su último año legislativo. Como siempre, serán varios tomos.

 

Antes, a las 09:00 horas, un mensaje del presidente, que no el informe, desde uno de los patios centrales de Palacio Nacional, invitados el gabinete a sana distancia y medios de comunicación. Que en total serán 70 personas. Del sector obrero (claro, el fantasma de Fidel Velázquez), indígenas; un gobernador, el de la Conago, Juan Manuel Carreras; Alejandro Gertz, fiscal general; uno de la Suprema Corte de Justicia, y no se dijo del Poder Legislativo. Claro en la mañana aún no se instala el Congreso de la Unión, lo hará en la tarde.

 

Aunque lo fundamental para el porvenir del país será el conseguir un régimen semiparlamentario.

 

Comparte con tus amigos










Submit