“109 años de una revolución inconclusa”

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El 20 de noviembre de 1910, a las seis de la tarde, empieza la Revolución contra el gobierno de don Porfirio Díaz. Esa vez era domingo, 109 años después, en el Zócalo, estará Petra, la locomotora de 1889, de vapor, vía angosta; trasladaba pasajeros y carga; de 25 vagones, cabían 100 personas, funcionó hasta 1968 y era manejada por un solo maquinista. Ahora, en el país hay puro tren de carga varado por tanto plantón que lo hace inútil para el desarrollo.

Petra se trasladó del Museo de los Ferrocarrileros en Buenavista, CDMX; se llama Petra, no por Petra Santos, seguidora desde hace muchos años de Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard, una actual mujer libertaria de Sonora, sino por Petra Herrera, quien comandó una brigada de mujeres en la toma de Torreón.

Un día antes, a las 11 de la mañana, al grito de ¡viva Madero!, se insurreccionó la familia Serdán de Puebla. Ahí, Aquiles y Máximo organizaron la resistencia con Rosendo Contreras, Manuel Paz y Puente, Francisco Sánchez, Andrés Cruz , la madre de los Serdán, Carmen Alatriste, su hija Carmen, su nuera Filomena Valle y la sirvienta de la casa, Ángela Parra. Desde el balcón, dos mujeres hacen frente a los pelones de Porfirio Díaz.

Sesenta muertos en esa batalla urbana; no esperaron la señal de Francisco I. Madero, quien había escrito que la rebelión sería a las 18:00 horas del 20, cuando él atravesara la frontera de EU a México, solo que lo hizo con 40 hombres en la frontera y no le alcanzaban las fuerza para vencer a los federales .

Así fue: Madero, en EU, atravesó el río Bravo con sus dos hermanos y dos sirvientes y revaloró su posible triunfo y regresó a San Antonio, Texas. Ese día fue de fracaso. Se fue a San Antonio y luego a Nueva Orleans, pero la gente sí lo creyó y en varias partes de la República se levantaron en armas bajo el escrito “Conciudadanos, no vaciléis, pues, por un momento: tomad las armas, arrojad del poder a los usurpadores, recobrad vuestros derechos de hombres libres”.

Madero, evangelista y seguidor de la tabla ouija, repitió : “Si alguno quiere venir tras de mí, niéguese a sí mismo, lleve a cuestas su cruz y sígame”. San Marcos (8,34). “El que no coge su cruz y sigue detrás de mí , no es digno de mí”. San Mateo (10, 38).

Como toda revolución, terminaron matándose entre ellos. Decenas de insurrecciones y cambios en la Constitución redactada en 1917. Ahora, en 2019, es un instrumento que se contradice entre sus propios artículos.

Y así ha sido siempre en el mundo. Recordemos la gloriosa Revolución francesa; la que ganó fue la guillotina. 1910, una revolución inconclusa y parchada en sus ideales.

Los datos los saqué de la obra del maestro José Mancisidor en Historia de la Revolución Mexicana (1970) y de Enrique Krauze en Místico de la Libertad. Francisco I. Madero (1987).

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