No a la tarifa, transporte

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Hasta donde se entiende, en el tema del incremento a la tarifa del transporte público en Chilpancingo el nuevo precio lo determinó el encargado de la Dirección de Transporte, Jesús Zamora, sin tomar en cuenta a la Dirección de Transporte. Fue una decisión personal y no de un colectivo.

La presión, como bien lo dice uno de los transportistas (Fernando de la Rosa González, presidente de la Unión de Transportistas Regionales del Estado de Guerrero), obedece al gremio.

Aún así, la determinación sería de casi dos personas, además, con las consecuencias económicas en una población, lo que políticamente lesiona a la autoridad.

La reacción del gobernador fue natural, por lo que aceptó la renuncia de Jesús Zamora y ya en negociaciones con diferentes agremiados de transportistas acordó revertir el incremento de un peso. La nueva tarifa había sido de siete pesos.

Lo que me llama la atención es la pasividad con la que reacciona la sociedad chilpancinguense ante un abuso, ya sea de la autoridad o, en este caso, del gremio del transporte público cuando lesiona la economía casera.

Durante la campaña política hacia el primero de julio, muchos participantes de las redes sociales insistían en que la sociedad había madurado, que era otra. Tal vez más informada o incluso más participativa contra las injusticias de la clase política.

Ese incremento a la tarifa del transporte público da pie a comentar que la sociedad todavía, desgraciadamente, no es activa y muchos menos organizada cuando se da un atropello de la autoridad.

Como dice el refrán, un ave no hace verano.

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