Adiós a las armas

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Como la mayoría de la literatura “Adiós a las armas” de Ernest Hemingway narra la imaginación del escritor. Ah, el amor. Es lo esencial de esta novela a partir de un hecho de guerra. Elijo el título para el presente artículo porque el arzobispo en Guerrero, México, Leopoldo González González, advirtió que se debe detener la proliferación de armas en la entidad ya que representa una situación que debe ser atendida por autoridades.

El antecedente a esta petición es que el religioso anunció que iba a acercarse con grupos de los conocidos como “crimen organizado”. Dejemos a un lado la ficción y aterrizo en la vida comercial diaria en Guerrero. Se sabe que existen, por lo menos, 8 grupos que se disputan la cosecha, venta y tráfico de estupefacientes.

Quienes recienten, verdaderamente la situación, es el sector comercio. El famoso cobro de cuota, porque esa presión proviene de dos o más grupos. Estos dicen que van a proteger a los comerciantes. Y su negocio no da para cubrir a dos. Están bajando las cortinas. La necesidad es grande y últimamente han proliferado puestos de comercio informal. Todavía no se sabe si también les pasan la charola. Vivimos en incertidumbre.

Una salida a esta situación es la organización vecinal. Estaremos defendiendo el patrimonio, el que a muchos nos ha costado la vida. Tendremos que adquirir un arma, registrarla ante las autoridades, porque tenemos que defender el patrimonio. En realidad no quisiera estar en esa situación, pero el ambiente, nos está orillando a medidas drásticas.

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