Año nuevo en Acapulco, un nuevo Acapulco

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Acapulco tuvo una gran afluencia turística para recibir el Año Nuevo, lo mismo que para la Navidad, pero, como siempre, no faltan las atrocidades en nombre del destino turístico que alguna vez fue el único de México. Las muestras de racismo, los abusos, las acciones que demeritan, no solo acciones gubernamentales, sino la de prestadores de servicios cuyo objetivo parece que es el de desplumar en un solo lugar a los visitantes.

Poco a poco, durante 30 años, en Acapulco se ha ido ahuyentando al turismo. En los tiempos aquellos de los vuelos chárter, en los que venían de las ciudades más importantes de Estados Unidos o del mundo, se pasó a tener a los spring breakers, que poco a poco se corrieron porque no se necesitaba ese tipo de turismo, según se decía, porque este balneario era el favorito de las estrellas de Hollywood. Pero ni las estrellas de Hollywood regresaron ni los spring breakers y ahora se reprocha a los que llegan y despectivamente se les llama turistas de atún y pan blanco.

Muchos conocen aquel turismo de bonanza de oídas y los pocos que lo vivieron lo recuerdan con añoranza, pero esos tiempos difícilmente volverán, sobre todo por la actitud que tienen los que creen que merecen mucho más de lo que vienen a visitar.

Sin embargo, algo que no se considera es que aquellos tiempos no regresarán porque hay mayor oferta de destinos turísticos. Una mayor diversidad de destinos y en los destinos que son similares hay un mayor abanico de opciones frente a lo que Acapulco ofrece: playa y sol y prestadores de servicios voraces y malhumorados que ante cualquier reclamo de lo caro que puede resultar la respuesta es “si no tienen dinero, no salgan”.

Lo ideal del comienzo de una nueva década es la reconstitución de este lugar como puerto turístico cambiando la actitud de los prestadores y lo mismo en los gobernantes, que moderen la intensidad de quienes tratan de acabar con los turistas en la visita a su negocio, hotel o restaurante.

Difícilmente podría volver Acapulco a los años maravillosos a pesar de que se pida que se hable bien de la ciudad si los visitantes encuentran malos modos y abusos en sus visitas porque, al fin y al cabo, son ellos quienes van a recomendar de acuerdo con lo satisfecho que regresen a sus ciudades de origen.

La atención y el servicio, así como su costo, es lo que hará a esta ciudad altamente recomendable de nuevo, no solamente la publicidad o las muy pero muy escasas atracciones de diversión.

Hay lugares que han prevalecido en el mercado turístico a pesar del tiempo que tienen como tal; no han perdido vigencia porque, a pesar de ser tradicionales, incorporan un plus a los visitantes. Mientras que aquí lo que se aplica es la ambición sin freno de quienes tienen la obligación de atender al turismo.

Este fin e inicio de año fue muy bueno, sin duda alguna, pero lo importante es que no sea solamente un buen deseo de que continúe así, sino que se trabaje en torno a esto, que este número de visitantes se mantenga o crezca, pero para ello se tienen que ofrecer servicios de calidad y precios razonables.

Que sea la oportunidad de construir un nuevo Acapulco igual que el pasado… el que se recuerda pero que al final de cuentas lo destruyeron muchos de aquellos que lo recuerdan y que hablan de su pasada bonanza.

Feliz Año Nuevo.

 

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