Aquí entre nos…

Aquí entre nos…

Comparte con tus amigos










Submit

EN VARIOS COMENTARIOS HE MANIFESTADO MIS OPINIONES EN RELACIÓN CON LO QUE CONSIDERO DEBE SER UN POLÍTICO; AJENO A los vicios gigantescos de corrupción, como los detectados —según declaraciones de involucrados— y publicados por medios, sobre todo, en redes sociales; que no responden a oscuros intereses de grupos que ahora luchan denodadamente por seguir manteniendo la antigua posición hegemónica. Se ha demostrado que la capacidad no está divorciada necesariamente con la corrupción, o sea, la práctica consistente en la utilización de las funciones y medios en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores, suele ser común. Infiero que ser político difícilmente se desasocia de la corrupción. Hasta hay por ahí un aforismo de que: “un político pobre, es un ¿? político”. Hay mucho de verdad.

NO SOLAMENTE A LOS POLÍTICOS (EN ESTE Y EN MUCHOS CASOS, NO ME GUSTA REFERIR A ‘POLÍTICOS Y POLÍTICAS’, PARA DARLE ÉNFASIS al género, sino a la especie y grupo humano, para hombres que, según el contexto, incluye a las mujeres); mi admiración hacia la mujer, ante todo, empero, la llevo al ámbito de sus ideas y opiniones con bases y sustento y, por supuesto, en ellas agrego sus formas y figura. Este pensamiento me impide aceptar sine qua non, la doctrina social favorable a la mujer, de la capacidad reservada, antes, a los hombres. Ahora, o sea muy recientemente, se ha destapado un movimiento llamado “feminista”, que exige para las mujeres iguales derechos que para los hombres. En ocasiones se confunde ese derecho, con potestad hacia el hombre. Insisto que esto, pudiera ser, pero, como resultado de un mayor y notable intelectualismo femenino. No solamente por capricho, decreto o airada protesta. Absolutamente; solo en este sentido pudiera considerarme partidario feminista.

ESO DE QUE UN GRUPO HIPOTÉTICAMENTE DE FÉMINAS, CON JUSTIFICACIÓN VANA, EXTEMPORÁNEA Y TENDENCIAL, INSISTA EN ACUSAR al senador Félix Salgado (la licencia no le exime del cargo) para que no se registre como candidato y evitar que ocupe la gubernatura del estado, es un acto de algazara y vocería, para sorprender y compeler al INE. Se infiere, ipso facto, que el quid es nada menos que malevolencia, primitivismo político de quienes quisieran ocupar la nominación, pero sin los méritos de Félix, quien ha bregado y destacado, principalmente en su postura antineoliberal, haciendo énfasis en congruencia y compaginación con los ideales de AMLO.

SE HAN PUBLICADO INFORMACIONES RELACIONADAS CON ATAQUES, APARENTEMENTE SEXUALES, DE INDIVIDUOS MILITANTES DE OTROS gobiernos, que no han ocasionado reacciones —repito—, aparentemente feministas de los grupos que ahora pretenden zaherir al senador Macedonio. Insisto, que tras esos ataques hay fondo político, que tiene intenciones de anular la aspiración de Félix de llegar a gobernar el estado. Debo subrayar que no conozco al senador más que por sus intervenciones en la tribuna de la Cámara, lo cual para quien esto comenta, es significativo, más que por la defensa del lópezobradorista pensamiento juicioso y denodado, sino por la información vasta y sin pulimentos, propios de un filustre conocedor de la historia de México y de Guerrero. Esa acusación apresurada y quizá extemporánea de abuso o acoso sexual, contra el senador, es tan tendenciosa e imprudente que anuncia abiertamente la frustración de algún otro aspirante a la misma candidatura, de quien, por supuesto, no tiene arraigo y preferencia en los guerrerenses. FIN.

Comparte con tus amigos










Submit