¡Aquí entre nos! (Parte dos)

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Como Jesucristo no habló en castellano ni en latín ni en griego, sino en hebreo, comprenderemos que Gehena tiene que ser una palabra hebrea, pero lo malo es que jamás se han conocido evangelios en hebreo, lo cual es una de las mil pruebas de que los evangelios no fueron escritos por discípulos de Jesucristo, los cuales, siendo hebreos, habrían naturalmente escrito en ese su idioma. No queda, pues, otro remedio que registrar diccionarios, documentos, etc. y encontraréis entonces que Gehena es realmente una palabra hebrea cuyo sonido y pronunciación se parece a Hinnom o Gehinnom. “¡Gracias a Dios, ahora sí ya sabemos cuál fue la palabra que Jesucristo pronunció con sus propios labios!” y, sin duda, nos figuramos que, como Jesús era judío, Hinnom debe ser el infierno de la religión judía y, por consiguiente, de la religión cristiana, así como el dios de los judíos, o sea, el dios de Israel es el dios de los cristianos, en todo lo cual nos equivocamos porque en la religión judía o israelita no ha habido jamás infierno alguno. Seguros estamos que no lo sabemos imaginándonos que el infierno empezó desde Adán y Eva, lo cual no es así, porque el infierno no se inventó hasta cerca de 400 años después de muerto Jesús.

Preguntémonos ¿qué es Hinnom? Hinnom es un nombre propio como Morelos, Veracruz, San Luis Potosí, etc., el cual, al pasar al griego, quedó convertido en Gehenna o, como también se pronuncia, Gihidna, de la misma manera que la capital del imperio británico, que en inglés se llama London y la hemos cambiado nosotros a Londres, etc. Nuevamente, reflexionemos y digamos “si Hinnom es nombre propio, tiene que ser el de alguna persona o el de algún lugar”. El de una persona no puede ser porque Jesús dice que “arrojará” y arrojar a una persona dentro de otra es algo difícil por muchas tragaderas que esta tenga; luego, tiene que ser el nombre de algún sitio. A pesar de que hemos dicho que los israelitas no tenían ni tienen más infierno que el que todos tenemos con vivir en este mundo, continuamos imaginándonos que Hinnom es una cueva debajo de la tierra, en la que se fríe gente al modo de quien fríen buñuelos. Nada de eso, Hinnom está al aire libre y a la luz del sol y esto lo sabemos porque todos hemos estado en el infierno sin necesidad de morimos, lo que nos probará que el infierno está en este mundo porque de nosotros no solo nadie se ha quemado, sino que nos ha sido imposible encontrar diablo alguno con quien poder echarnos una “cubetada”. ¿Creerán que es una burla? Pues nada es más cierto y se puede señalar en dónde está Hinnom.

Hinnom, Ginnom o Hinnom16, que de estas tres maneras puede escribirse, es el nombre de un valle en las afueras de Jerusalén, del lado sudeste, en el fondo del cual corre el Siloa (no Silao, porque esa es una bella población de Guanajuato). En este valle, celebraban antiguamente los paganos, adoradores del dios Moloc, ritos espantosos, uno de los cuales era quemar niños. De aquí que quedase ante los israelitas el recuerdo de este valle como el de un sitio terrible y cuando alguno hacía algo malo dijesen “merecía que le quemaran en Hinnom o que le arrojasen en las hogueras de Hinnom”, expresión que todavía usan los judíos. Este punto se llamaba también Tophet o Tofet, que viene de toph o tof, nombre que los sacerdotes de Moloc daban al instrumento con que impedían que se oyesen los gritos de los niños que quemaban, instrumento que era como un gran tambor. De aquí también que los judíos usasen la palabra toph o tof como signo de abominación.

Por si acaso queda alguna duda, las Sagradas Escrituras, mismas se encargarán de contestarnos con estas palabras: “Y sube este término por el valle del hijo de Hinnom al lado del Jebuseo, al mediodía. Esta es Jerusalén. Luego sube este término por IE, cumbre del monte que está delante del valle de Hinnom, hacia el occidente, el cual está al final del valle de los gigantes al norte” (Josué 15: 8). Jebuseo viene de Jebus, que era el nombre que tenía Jerusalén antes de ser conquistada por los judíos. Los jebuseos eran adoradores de Moloc.

Muchos sacerdotes católicos aseguran con el mayor aplomo que el dios Moloc de los jebuseos era Satanás, cosa de la que se olvidó al Espíritu Santo informarnos en las Escrituras, donde no se dice que Moloc fuese más diablo que cualquiera otro dios de los paganos, de los que había cientos.

“Y desciende aqueste término al cabo del monte que está delante del valle del hijo de Hinnom, que está en la campiña de los gigantes hacia el norte; desciende luego al valle de Hinnom, al lado del Jebuseo al mediodía y de allí desciende a la fuente de Rogel”(Josué 18: 16).

“Asimismo profanó a Tophet, que está en el valle del hijo de Hinnom, porque ninguno pasase su hijo o su hija por fuego a Moloc”(2 Reyes 23:10).

Antiguamente, la “hache” tenía una pronunciación parecida a la de nuestra “jota”, como todavía sucede en el alemán, en inglés, en muchas palabras francesas, etc.

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