Atásquense, ahora que hay lodo…

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A VER, A VER… Quién iba imaginar que la Auditoría Superior de la Federación mostrara a los mexicanos y al mundo un “gran cochinero” del gobierno izquierdista de Andrés Manuel López Obrador.

Sí, ese mismo que un día sí y otro también se da golpes de pecho de ser limpio, puro de toda corrupción, casi un Santo. Viera usted.

Más allá de que David Colmenares Páramo, titular de la Auditoría Superior de la Federación, corrija las cifras, al alza o a la baja, sobre el costo real de pérdidas del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, lo cierto es que el Rey de Palacio pasará a la historia por haber echado al caño alrededor de 331 mil 966 millones de pesos, solo del NAIM, dinero que tendrán que pagar las actuales y nuevas generaciones.

Y sí, “la historia no lo absolverá” como afirma el senador Dante Delgado, a quien remata señalándolo de traición a México.

A estas alturas resulta pecata minuta la renuncia o no del auditor Colmenares Páramo, aunque debiera hacerlo por haberse acobardado al primer grito del Rey de Palacio, quien por cierto aprovecha el “lapsus brutos” de la ASF para querer tirar todo el trabajo de las auditorías.

Vamos, hasta la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, pretende también que la ASF la exonere por encabezar la lista de gobiernos citadinos con tremendas irregularidades y posibles corruptelas.

Lo único cierto, a la vista de propios y extraños, es que el gobierno de Andrés Manuel resultó bueno para “chuparse” los dineros del pueblo, al que no quiere rendirle cuentas.

Lo vemos con los dineros de los fideicomisos extinguidos, ¿Dónde están? También con los recursos otorgados a los programas sociales, en especial la de los Jóvenes Construyendo el Futuro, donde hasta los muertos cobraban mensualmente, así como Sembrando Vida, cuyos recursos son manejados con absoluta opacidad, sin contar los millones a las obras faraónicas del Tren Maya, refinería Dos Bocas, aeropuerto Santa Lucía, entre otras.

Al fin y al cabo que el dinero no es suyo; además se enoja que lo descubran tirando el dinero a la basura, dice el panista Marko Cortés.

Y mire usted si no. Andrés Manuel luego de acusar a la ASF de “actitud politiquera” que daña a su gobierno para complacer a sus opositores, advirtió: “Entonces no vamos a dejar pasar este asunto, porque está de por medio la dignidad”.

La única forma de preservar la dignidad, si es que existe en alguna parte de Palacio, es conducirse con honestidad y transparencia, responde Jesús Zambrano del Partido de la Revolución Democrática.

En ese batidillo, la priista Dulce María Sauri Riancho, presidente de la Cámara baja, como rayo, convocó a los diputados que conforman la Comisión de Vigilancia que analiza el proceso de fiscalización de la Auditoría Superior de la Federación, para sentar en el banquillo de los acusados a David Colmenares Páramo y sus segundos de abordo: Isaac Rojkin Orleansky, Eber Omar Betanzos Torres, Víctor Manuel Andrade Martínez y Heladio Ramírez Pineda, a quienes quemaron en leña verde no sin antes colocarles un sambenito de traidores a la 4T.

Al parecer el sello de la casa es despacharse con el sarténpozolero o “atascarse ahora que hay lodo”. Y si llegan a descubrir a funcionarios con las manos en la masa, no se la acaban…. En fin, en fin.

PD. La agresión que recibió la activista Yolitzin Jaimes Rendón, el pasado 24 de febrero en Iguala, Guerrero, por parte de mercenarios del izquierdista Félix Salgado Macedonio, es una mala señal del inicio de una escalada de violencia social que, en este espacio adelantamos, pues los extremistas son contrarios a las libertades y derechos humanos. No obstante, toda la sociedad en su conjunto debe defender el Estado de derecho y a nuestras instituciones. Mi solidaridad con Yolitzin Jaimes.

(unomasmega@yahoo.com.mx)

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