Broma presidencial

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“Les pagan por atacarme”. Con esa broma acusatoria, AMLO podría ser demandado
penalmente por algunos columnistas de la prensa nacional o bien, por diversas
agrupaciones periodísticas que, sin deberla, ni temerla, fueron blanco de la neurosis
que aqueja al presidente de la República, calificando a la prensa en general como
“una prensa vendida o alquilada”. “Antes, había columnistas que recibían hasta un millón
de pesos, hoy reciben solamente la mitad”; porque “el atacar es para ellos una empresa
lucrativa, ¿cuánto les dan para atacarme? Ganan por eso. Entonces, deberían de cooperar en
algo. Que sigan atacando, pero de lo que les pagan, porque es prensa vendida o alquilada, que
ayuden en algo aportando unos 50 mil pesos a mi gobierno”, dijo entre serio y en broma este
viernes López Obrador en la mañanera, con lo que profundiza su confrontación con la prensa
y los periodistas que lo critican por sus erráticas acciones de gobierno que han motivado
que el país se convierta en un barco a la deriva sin brújula, ni capitán.
¿Quién nos paga a los periodistas pensantes, libres e independientes para que ataquemos
a AMLO? ¿Podría probarlo?… Porque acuérdese usted que el que acusa tiene que probar,
porque de otro modo estará siendo exhibido como un vil calumniador. Lo que AMLO tiene
que meterse en la cabeza es que, si se le critica, es porque es un inepto, porque su pobreza
intelectual y política no le permiten darles buenos resultados a 30 millones de mexicanos
que por él votaron y depositaron en él toda su confianza y esperanza y han sido defraudados.
Pero AMLO confunde la magnesia con la anestesia, o las bolas de billar con las perlas de éter.
Pero ¿cuál es el fondo de la bromita mamila de AMLO, o qué quiso decir cuando está midiendo
a todos los periodistas de México con el mismo rasero de la corrupción?
En primer lugar, lo que hace AMLO es recurrir a una estrategia haciéndose pasar ante el
pueblo pobre como una víctima, cuando en realidad es un victimario que ha venido no solo
a confrontar y dividir a los mexicanos, sino a echar a pelear al gremio periodístico con sus feroces
propagandistas en redes sociales, encabezados por el odioso rudo John M. Ackerman
y Epigmenio Ibarra, como cabezas de un ejército de casi 17 mil propagandistas a sueldo que
tiene AMLO diseminados en toda la República para monitorear a todos los medios de comunicación
y periodistas críticos para exhibirlos públicamente como sus enemigos o enemigos
comunes de la República. ¡Qué absurda, temeraria y demencial forma de golpear a la prensa
y dividir a los mexicanos!
¿Que aportemos 50 mil pesos a las arcas de la nación o a su chequera personal para poder
criticarlo? ¿De qué sirven los artículos sexto y séptimo constitucional que consagran la libertad
de expresión? ¿No le parece a usted que estamos ante una extorsión del presidente de la
República o se trata, como en las mafias criminales, de pagar un derecho de piso por criticar
a su gobierno? ¿Será que el presidente quiere otorgarnos una licencia para poder criticar
como si se tratase de una dictadura?

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