Caravana con sombrero ajeno

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Haciéndole al misterioso ensarapado, el pasado lunes, Andrés Manuel López Obrador presentó con “bombo y platillo” y eufórico hizo que el fiscal general de la República, presuntamente independiente, Alejandro Gertz Manero, se tomara la foto con él en la marranera de Palacio, perdón, quise decir en la mañanera, y presumió un cheque por dos mil millones de pesos recuperados por la Fiscalía en un “solo caso de corrupción”, pero se negó a revelar quién o quiénes estaban detrás de ese trinquete ocurrido durante el régimen peñista.

El misterio con que López Obrador manejó el caso llevó a varios colegas periodistas a investigar, cual si fueran James Bond, el famoso agente 007; se dieron a la labor de desentrañar el misterio con el que López Obrador presumía como un severo golpe a la corrupción del pasado. Y, pa pronto, salió la mugre y la podredumbre; tanto Ciro Gómez Leyva como el periódico Excélsior y otros medios de comunicación establecieron que la empresa Telra Realty fue registrada en el 2014 en Tlalnepantla, Estado de México, después de dar santo y seña de dos poderosas familias libanesas y asiáticas. Así encontraron que Telra Realty celebró entre el 2015 y el 2016 tres contratos para que la empresa reparara o remodelara viviendas abandonadas y luego las arrendara o vendiera obligando al Infonavit a que no realizara contratos con otras empresas.

El 31 de mayo de 2017, el Infonavit descubrió que dichos contratos le afectaban y los dio por concluidos, por lo cual la empresa Telra Realty emprendió acciones legales contra el Infonavit exigiendo una indemnización de 15 mil millones de pesos; sin embargo, ambas partes acordaron que el monto fuese inferior, por lo que el Infonavit otorgó pagos por un total de cinco mil 88 millones de pesos. En lo que se consideró como una extorsión, el fiscal Gertz Manero, mediante denuncia del gobierno amlista, inició las investigaciones y la empresa Telra se vio obligada a retornar al Infonavit los cinco mil millones, de los cuales AMLO solo presumió un ensarapado cheque por dos mil millones de pesos. ¿Dónde están los restantes tres mil millones? ¿Por qué AMLO hizo caravana con sombrero ajeno destinando esos dos mil millones para pagar los premios de la rifa del avión presidencial sin el avión presidencial?

La lógica nos dice que esos dineros corresponden al Infonavit, toda vez que son producto de las cuotas tripartitas: obrero-patronales y gobierno; es decir, que la víctima es el Infonavit y los trabajadores y no forman parte de los presupuestos aprobados por la Cámara de Diputados, pero, en caso de que así fuese, la Fiscalía General de la República tendría que devolver esos dineros a la Secretaría de Hacienda para que sean reasignados. Pero, en este caso, pareciera que ya se aplicó por anticipado la ley de Herodes, quiero decir, la nueva ley de extinción de dominio que faculta al gobierno a apoderarse de los bienes e inmuebles que se les sean confiscados a la delincuencia organizada, de pacotilla y de cuello blanco.

Sin lugar a dudas, es otro enredo más de López Obrador y su gabinetazo y, para evitar el escándalo nacional que acabe con sus bonos políticos, la detención a la malagueña del exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, se convirtió en otra cortina de humo, en la que es experto AMLO, quien hará caravana con sombrero ajeno con los dineros de los trabajadores que cotizan al Infonavit. ¡Nadie sabe para que zánganos trabaja!

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