Carcachas rodantes

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¿Sabía usted que en México hay la friolera cantidad de poco más de 50 millones de vehículos en circulación, muchos de ellos auténticas carcachas rodantes y contaminantes y de este parque vehicular, 18 millones son de los llamados “autos chocolate”?

Primero, se les conoció como “automóviles chuecos”, es decir, autos que no se comercializaban en México porque entraban ilegalmente a la nación azteca, pero fue tal el ingreso de automó- viles chuecos a México, tanto por las siete entidades que conforman los 2 mil 300 kilómetros en la frontera con Estados Unidos que se comenzaron a regularizar y para entonces se les conoció como “autos choco” y después “autos chocolate”, que ingresan también por la frontera sur.

Sí, son más de 18 millones de “autos chocolate” que hay en México, pero primordialmente en los estados de Durango, Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Sonora, Baja California, Nuevo León y Baja California Sur y a razón de 2 mil 500 pesos que costaría su regularización de acuerdo con el decreto presidencial que entró en vigor este 19 de octubre de 2021, las arcas de la nación estarían recibiendo el año próximo algo así como 45 mil millones de pesos. ¡Un billetote!, que brincos diéramos porque se usaran para comprar medicamentos y vacunas contra el COVID-19, que pareciera que también por decreto presidencial estaría a punto de extinguirse en el planeta Tierra.

Tanto AMLO como el zar del coronavirus, el odioso doctor Hugo López-Gatell, están cantando victoria de que los índices de contaminados y muertos por la enfermedad están bajando “aceleradamente”, lo que ha motivado que la población de México esté entrando en un exceso de confianza que podríamos lamentar en caso de una macabra cuarta ola que se registraría con el general invierno que ya comenzó en pleno otoño. Por cierto, que para esta temporada invernal bien vale la pena recurrir al artesanal chocolate oaxaqueño y no a los “autos chocolate” de los “yunaites”.

Aunque el decreto presidencial para la regularización de más de 18 millones de “autos chocolate” ha desatado una andanada de críticas por parte de la industria automotriz de México, el decreto viene aparejado con una buena noticia, pues AMLO ha anunciado que los dividendos por la regularización de los “autos chocolate” se destinará a los siete estados fronterizos para que tapen los baches y no sean estados o municipios en los que se tenga que decir que “México te recibe con los baches abiertos”.

Ahora le voy a decir aquí entre nos: Si después de esa inyección de más de 45 mil millones de pesos para tapar baches en los estados fronterizos usted llega a caer en uno de esos hoyos, coladeras y otras trampas de la muerte que continúan ahí, y si algún transeúnte o automovilista llega a caer por desgracia en una de esas trampas de la muerte y sufre lesiones físicas o en su automóvil, tiene el derecho de demandar a los gobiernos municipales y estatales, pues se tipifica el delito de negligencia criminal y con ello, la autoridad estará obligada a pagar daños y prejuicios, y que no salgan con que no hay lana o que a “Chuchita la bolsearon”.

Tengo entendido que el decreto presidencial para la regularización de “autos chocolate” solo aplica para los que ya están en México y no para los que entren después del 19 de octubre. Así que ¡lástima Margarito!, porque hasta este átomo de la comunicación pensaba regalarme de Navidad un “auto chocolate”.

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