Centro en política

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No es lo mismo ubicarse en el centro del abanico político que estar en medio. Estar en el centro político solo es coyuntural. Esta situación lo ofrece la temática de moda. Aunque es deseable el centro político, casi es imposible mantenerse en ese espectro a menos que no se haga nada ni se diga algo. Dada la necesidad política de aliarse con algo o con alguien esto obliga a dejar el centro. Mirar o hablar desde el centro es criticar las demás posiciones sin calificativos utilizando argumentos, además, exponer nuevas soluciones al conflicto. Hacer observaciones, cualquiera; lo complejo son propuestas viables. Esto es ubicarse en el centro. Estar en medio solo se atribuye a crear polémicas estériles y en específico a caer en espectáculos con declaraciones o en situaciones bochornosas, en donde se muestra inexperiencia o infantilismo o soberbia.

En el periodismo colocarse en el centro, también es complejo. Solo se puede realizar esa “neutralidad” cuando el medio donde se trabaja tiene la suficiente capacidad económica para cubrir salarios decorosos a sus reporteros o colaboradores. En la mayoría de los medios impresos se paga poco, incluso se llega a un salario quincenal de mil pesos. Esta situación orilla al reportero (porque es empleado directo de la empresa) a incurrir en la corrupción. El ambiente, incluso de acuerdo entre reportero y director, ha propiciado fomentar el soborno. El responsable del medio (impreso o radiofónico) ofrece el espacio y el reportero o incluso colaborador critica o hace propaganda en ese sitio. Se especifica a quien no se puede “golpear”. Regla de oro.

No se incentiva a encontrar el centro, sino a alguno de los lados. El centro en periodismo debería ser reconocer lo que se realiza en favor de la sociedad y al mismo tiempo criticar las decisiones públicas dañinas. En este tema ya no existe la vida privada, simplemente porque son gobernantes y la comunidad, a través de sus impuestos, cubre los salarios de todos los funcionarios. El gobierno lo es 24 horas del día, hasta que termine su nombramiento. El centro en periodismo solo tiene de aliado a una información verídica, comprobada. Su sustento es la veracidad. Falsear información es hacer proselitismo. Lo sumamente negativo de quedar en el centro es estructurar adversarios y enemigos en todos los frentes. Habrá uno que otro político avezado que reconocerá el profesionalismo del reportero o colaborador.

La posición del centro tampoco acrecienta emolumentos si se compara cuando el oficiante se inclina a “un lado”. Ya escribí cuál es la condición del medio y del reportero para ejercer su libertad. En el caso de un colaborador se relaciona directamente cuando su fuente de ingresos está en otro empleo, que no dependa de los textos. Ya para terminar me obligo a escribir que la opinión de un universitario (institución pública o privada) debería cumplir con ese rol de centro. Cobra decentemente en su institución y además posee -se supone- formación académica. Debería ser una posición neutral y argumentada en favor de la sociedad. Y por su conocimiento o habilidad de investigador puede ofrecer soluciones.

 

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