CFE, el botín

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A VER, A VER… Frederick Hayeck, Premio Nobel de Economía, decía a sus discípulos que si al gobierno le dejan administrar el desierto del Sahara al poco tiempo escasearía la arena.

Cierto, el gobierno es corrupto y pésimo empresario. En México, por lo menos las pruebas son evidentes, no importa el color partidista de su vestimenta. Son la misma cosa y depredadores. La burocracia política utiliza a las empresas del Estado como botín, a costillas de los contribuyentes. Hay pérdidas un día sí y otro también.

Veamos. La Comisión Federal de Electricidad (CFE) arrastra una deuda por 60 mil millones de dólares derivado de pérdidas técnicas y no técnicas, dice Santiago Reyes Hernández, director General de CFE energía y CFE Internacional. Y que sólo el pasivo laboral rebasa los 19 mil millones de dólares.

Además, la CFE tiene otro problema: el gobierno federal, estatal y municipal tienen una deuda voluminosa.

Según José Antonio Rojas Nieto, director Corporativo de Finanzas, estados y municipios suman un adeudo por 15 mil millones de pesos; el federal por 900 millones de pesos y una cartera vencida por 45 mil millones de pesos.

La CFE también arrastra graves deficiencias en el servicio. La infraestructura eléctrica en todo el país es de tercera u obsoleta. Pero la clase gobernante, con el cuento de la soberanía, mantiene en un puño a esa industria en estado terminal.

Desde los años 90, el gobierno abrió una puertita para que inversionistas privados pudieran producir energía eléctrica, sin comercializarla, y participar en obras de infraestructura, a fin de apoyar la modernización de la industria.

Pero la burocracia política mantuvo los viciosos de la CFE, cuyos directivos junto con los líderes sindicales han amasado, con engaños, grandes fortunas al amparo de la paraestatal.

No sueltan ese rubro clave de la economía, como el de Pemex, para mantener el control político en el país. Con el arribo del nuevo gobierno de la 4T, las cosas serán peores, al decir del Consejo Coordinador Empresarial. La puerta que tímidamente se abrió para que el sector privado coadyuvara en la modernización del país, se cierra.

En lo sucesivo, la CFE como empresa estatal será la que realice toda obra importante para la generación de energía, con lo cual adquirirá más deuda pública al grito de “me canso ganso”.

El manejo caprichoso y suicida por la nueva clase gobernante, no se detiene ahí.

La condonación de 11 mil millones de pesos a usuarios morosos de la CFE en Tabasco, afectará el patrimonio de la compañía, pues las cuentas por cobrar son un activo en su contabilidad.

Cabe destacar que la CFE es una empresa que emite deuda y está obligada a reportar a sus acreedores cómo va a manejar contablemente esa condonación.

Si bien es una decisión del Presidente López Obrador, pero aún él no puede decidir sobre los bienes de la Nación, por capricho. Debe estar sustentada y motivada la condonación, de otra manera violentaría la ley constitucional, dice el doctor en Derecho de la Barra Mexicana de Abogados, Luis Yódico Colín.

Y viene otro problema social -aparte de la cultura del no pago-, que en los demás estados de la República, todos los morosos de la CFE exijan, como ya lo anunciaron, que también a ellos se les condone la deuda correspondiente.

¿Bajo qué criterios la CFE se aplica en Tabasco y no en otros estados del país? Es la pregunta del día. O sea, todos coludos o todos rabones, diría la vox populi.

Seguiremos informando. 

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