Chivo en cristalería

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ADÁN JUÁREZ

A VER, A VER… Santiago Nieto Castillo, luego de haber sido votado por 95 senadores, en febrero de 2015, como nuevo titular de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE), en una de sus primeras actuaciones, denunció penalmente a Arturo Escobar, por presuntos delitos electorales.

Escobar y Vega, se leía en la denuncia, en calidad de Secretario de Procesos Electorales del Partido Verde Ecologista de México, autorizó la compra de las tarjetas “Premia Platino”, a proveedores no autorizados por el Instituto Nacional Electoral, mismas que ofrecían descuentos del 10% al 30% a simpatizantes.

La denuncia interpuesta por el Fiscal aportaba los elementos necesarios para consignar a Escobar.

PEROOOO, Nieto Castillo faltando al debido proceso “filtró” la solicitud de aprehensión contra Arturo Escobar y Vega, quien ya se desempeñaba como subsecretario de Prevención y Participación Ciudadana en Gobernación, cargo al que se vio obligado a renunciar.

La imprudencia de El Fiscal, dio armas legales al político del Partido Verde para defenderse y demostrar, además que había conflicto de intereses. El caso se vino abajo el 9 de diciembre de 2015, quedando en ridículo la FEPADE.

Nieto Castillo, por ese hecho fue interrogado en calidad de indiciado por la Visitadurìa General de la PGR.

La indagatoria en la que compareció fue iniciada como consecuencia de la denuncia interpuesta por el Senador Pablo Escudero, donde se demostraba dolo en la actuación.

A pesar de que hubo elementos suficientes para su destitución y fincarle responsabilidades penales, Nieto Castillo fue cubierto con el manto de la impunidad. Y siguió tan campante.

Hoy, presenciamos un nuevo escándalo de Nieto Castillo.

En efecto, otra vez faltando al debido proceso “filtró” a la prensa de haber recibido supuestas presiones y amenazas en una carta enviada por Emilio Lozoya Austin, ex director de PEMEX, a quien se le señala de haber recibido dinero de la empresa brasileña Odebrecht, para financiar la campaña política de Enrique Peña Nieto.

Lozoya, contestó a Nieto Castillo publicando en las redes sociales el contenido de la carta y en ningún párrafo hay indicios de presión o amenaza alguna al Fiscal.

En el supuesto que las hubiera habido, la Fepade tiene los elementos jurídicos para hacer valer la ley. Pero no. Nieto Castillo peco de “bocón”, una vez más. Y le dio armas legales a Lozoya Austìn para echar abajo el caso.

La PGR, ahora sí actuó rápido y lo destituyó. Aunque al parecer no se cumplieron con las formas, cosa que sus defensores de oficio alegan.

Pero como dice refrán popular “palo dado ni Dios lo quita”. Faltó a la ética, sin duda. Inclusive podrá ser requerido por el Visitador General de la PGR, al violentar la secrecía del caso Lozoya.

SUS ORÌGENES

Se dice que el “padrino” político de Santiago Nieto Castillo es Jaime Cárdenas Gracia, ex Consejero electoral y apéndice de Andrés Manuel López Obrador.

Cárdenas Gracia, le dio clases a Nieto Castillo para una maestría en la Facultad de Derecho de la UNAM. A partir de ahí ambos se identificaron ideológicamente y mantuvieron una relación casi fraternal.

Esos nexos aterrizaron en la nómina, pues mientras Nieto realizaba sus estudios en la Facultad de Derecho, se desempeñó como asesor de Cárdenas Gracia en el Instituto Federal Electoral, entre 1998 y 2000. Y desde ese año hasta 2003 fungió como secretario particular de la contadora mayor de Hacienda de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, María de la Luz Mijangos Borja, esposa de Cárdenas Gracia y coordinadora de asesores del consejero Benito Nacif.

Cuando un avezado reportero le preguntó a Cárdenas Gracia si él lo había recomendado como Fiscal, respondió: “Sí. Le dije al senador Manuel Bartlett que Santiago era un buen candidato, muy correcto y decente. Quizá me hizo caso, porque el Partido del Trabajo lo respaldó….”

Sin embargo, tras la denuncia contra Escobar y Vega, salió a la luz pública que el Fiscal había mentido al Senado. Ocultó en su currículo haber sido empleado por más de un año del grupo parlamentario del PRD.

Durante 18 meses, Nieto Castillo realizó trabajos de asesoría, investigación, recopilación y análisis por un pago de un millón 80 mil pesos… con la camiseta amarilla.

Miguel Barbosa, del PRD, lo confirmó con documentos en mano.

EN esas circunstancias se demostró que hubo conflicto de intereses, ya que la denuncia contra Escobar y Vega fue interpuesta por el PRD.

La ex comisionada del extinto IFAI, Jacqueline Peschard reprochó que por la relevancia del cargo, el Fiscal no hiciera pública su declaración patrimonial y el conflicto de interés ante la Secretaría de la Función Pública.

Hoy, ante el nuevo escándalo provocado por Nieto Castillo cabe preguntar ¿El ex Fiscal actuó por consigna partidista e ideológica de cara a las elecciones 2018? Veremos, veremos. (unomasmega@yahoo.com.mx)

 

Adán Juárez

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