Choque de trenes

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A ver, a ver… El poderoso empresario y político Alfonso Romo Garza, jefe del Gabinete Económico y de la Oficina de la Presidencia, está “confinado” en su domicilio. Y no porque haya dado positivo de COVID-19. No. Es algo peor.

Su jefe y amigo, Andrés Manuel López Obrador, lo tiene casi secuestrado, luego de haberlo exhibido como un mentiroso ante la comunidad empresarial. Nada de lo que prometió resultó cierto, porque a él, su jefe también lo engañó vilmente.

Y ahí lo tiene en un rincón sin que le acepte la renuncia, pero tampoco lo deja operar en lo que sabe: sus empresas.

Inclusive, se dice, está amenazado de “muerte súbita” si se mueve por su cuenta, pues sigue la investigación sobre su propiedad Enerall, fundada en 2007, la que explota la mayor cantidad de agua subterránea para uso agrícola en Yucatán.

Teme, eso sí, que la cuatroté se las arrebate, al estilo Hugo Chávez, en cualquier día, esa y otras empresas que posee. Así que cierra los ojos para que nadie lo vea, por si las dudas.

Alfonso Romo, quien conoció a Andrés Manuel por Dante Delgado, dirigente del partido Movimiento Ciudadano, en 2011, creyó como muchos en el doble discurso del tabasqueño. Y fue usado como “idiota útil” por el macuspano hasta que ya no le sirvió y lo desechó como “kleenex”.

Hace un año, Romo comentó a este escribano, en una reunión con los industriales de la Concamin, en un hotel por las calles de Mariano Escobedo, Polanco, que Andrés Manuel estaba obligado a trabajar junto con los empresarios, con todos; “no puede solo”, dijo.

-¿Y si no quiere hacerlo por su ideología socialista?

-Entonces ya nos llevó el carajo a todos, respondió. En efecto, Carlos Salazar, dirigente del Consejo Coordinador Empresarial, le pasó lo que al esposo engañado: todo mundo lo sabía, menos él.

En Palacio Nacional le mentían groseramente, un día sí y otro también; no lo creía hasta que en la última reunión de abril, le dieron una patada en el trasero a él y a su pequeña comitiva que fueron a presentar, por el COVID-19, un programa de apoyo para pequeñas, medianas y grandes empresas.

A partir de ahí, todo cambió. Los inversionistas más conscientes tomaron su fusil, listos para defenderse: No se tolerarán más insultos, traiciones y violaciones a la ley, estalló el dirigente de la Coparmex, Gustavo de Hoyos y mostró al público a un soldado de mil batallas: Javier Lozano Alarcón.

Cuando se le preguntó, en una mañanera, a López Obrador sobre esa designación, con el rostro descompuesto evadió responder.

A diferencia de los ninis y grupos vulnerables que si no les llegan las dádivas se mueren de hambre, el sector empresarial se cocina aparte. En una maniobra tardía, pero efectiva, suscribieron un acuerdo financiero con el Banco Interamericano de Desarrollo, por 12 mil millones de dólares, sin tomar en cuenta al macuspano.

A su vez, el Banco de México inyectó 750 mil millones de pesos al sistema bancario para otorgar créditos, a tasas blandas, al sector productivo. Y claro, sacando espuma de la boca estalló en cólera. ¡Cómo se atreven a saltarme; yo no estoy de florero! ¡No me gusta el modito! Trinó.

La actitud visceral sorprendió a muchos, pues se le dio vista a Hacienda y Crédito Público, a la Secretaría de Economía y al vicepresidente Marcelo Ebrard, quien aplaudió la decisión por ser en beneficio de los empleos del país…

O sea, ¿Andrés Manuel estuvo sedado un día anterior por sus achaques cotidianos… o su resentimiento social raya ya en la locura? Viene pues el choque frontal de todos los afectados, que son millones, contra el mal gobierno de la 4T a la que acusan de corrupto, incompetente, autoritario, mentiroso y faccioso.

Si bien, el presidente se ufana de otorgar dádivas a 22 millones de personas en el país, con los programas sociales, empero, tenemos una población de 60 millones de pobres, según el INEGI, y a estas alturas se están quedando sin empleo 25 mil trabajadores diarios. Y de seguir esta situación, en poco tiempo habrán quebrado 4 millones de pequeñas y medianas empresas, advierte la Concamin.

Sin duda, a ese choque frontal contra el mal gobierno ya se están sumando los medios de comunicación que, al haberles cerrado las llaves de publicidad, pelearán desde sus trincheras, antes de morir por “inanición”.

A partir de ahí, nos comentan, también veremos subirse al ring a toda la oposición que está esperando el momento para exigir la renuncia del presidente, por “causas graves” (Artículo 86 de la Constitución Política). Veremos, veremos, veremos. unomasmega@gmail.com

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