Cierre federal retrasa casos de asilo en Estados Unidos

Cierre federal retrasa casos de asilo en Estados Unidos

Pero para aquellos inmigrantes con pocas probabilidades de recibir asilo, el cierre pudiera ayudarles a evadir la deportación por mucho más tiempo


El cierre parcial del gobierno federal está aumentando el caos en las ya atestadas cortes de inmigración en Estados Unidos, forzando a aplazar las audiencias de miles de inmigrantes.

Para algunos de los solicitantes de asilo, el impasse pudiera significar años de espera _ y separaciones prolongadas de sus seres queridos en el exterior _ hasta que reciban una nueva fecha para comparecer en la corte.

Pero para aquellos inmigrantes con pocas probabilidades de recibir asilo, el cierre pudiera ayudarles a evadir la deportación por mucho más tiempo, aumentado precisamente las demoras que el gobierno del presidente Donald Trump ha criticado.

“Está cargado de ironía”, dijo Sarah Pierce, analista del Instituto de Política de Migración, una organización no partidista. “Este gobierno ha hecho mucho énfasis en acelerar las causas en las cortes y el cierre obviamente va a causar enormes retrasos”.

El cierre federal ha dejado cesantes a centenares de miles de empleados del gobierno y suspendido servicios considerados no esenciales, incluyendo en muchas instancias las cortes de inmigración bajo jurisdicción del Departamento de Justicia.

Las audiencias para inmigrantes detenidos siguen procediendo. Pero miles de otros casos han sido aplazados. Nadie sabe por cuánto tiempo, pues depende de cuándo regresen los empleados a sus funciones y puedan fijarse nuevas fechas para las audiencias.

Esta foto del 22 de diciembre del 2018 muestra Tijuana, México; a la izquierda, y San Diego, California; a la derecha, separados por la cerca fronteriza. | AP

Expertos de inmigración dicen que esas causas pudieran verse demoradas por meses o años toda vez que las cortes tienen más de 800.000 procesos pendientes, de acuerdo con la Oficina de Acceso a Documentos Transaccionales de la Universidad de Syracuse, y muchas cortes tienen los calendarios llenos.

La jueza de inmigración Dana Marks, expresidenta de la Asociación Nacional de Jueces de Inmigración, dice que ella tiene al menos 60 causas por día en su corte en San Francisco y no tiene espacio en su lista de casos para al menos los próximos tres años.

“Los casos que no están siendo ventilados ahora, no hay espacio disponible para reprogramarlos hasta al menos el 2022”, dijo Marks de su corte.

Los jueces de inmigración presiden una amplia gama de causas complejas de inmigrantes de todo el mundo, algunos de los cuales han arribado recientemente a Estados Unidos y otros han vivido en el país durante años y el gobierno busca deportarlos.

Los jueces han pedido desde hace tiempo más personal para lidiar con la creciente carga de casos, que ha aumentado al doble en los cinco años tras el alza enorme del número de niños y familias centroamericanos que arribaron a la frontera sur. El gobierno de Trump ha tratado de acelerar el proceso asignando cuotas a los jueces e impidiéndoles posponer casos.

Algunos de los casos más difíciles para un juez de inmigración son pedidos de asilo o protección de persecución. Y las largas esperas pueden ser especialmente duras para los solicitantes de asilo, toda vez que no pueden traer a sus esposas e hijos a Estados Unidos a menos que sus pedidos sean aprobados.

Reynold Finnegan, un abogado de inmigración en Los Ángeles, dijo que uno de sus clientes afganos no ha visto a su esposa e hijos en casi nueve años. Tras ser secuestrado y torturado por el Talibán, el hombre dejó su país, viajó a través del mundo y llegó a la frontera de México con Estados Unidos para pedir asilo, dijo Finnegan.

Esperó más de seis años por su audiencia final ante un juez de inmigración, pero la misma fue cancelada la semana pasada debido al cierre, y él no sabe cuánto más tomará.

“Está desolado”, dijo Finnegan. “Él estaba planeando ver a su esposa este año una vez fuese aprobado, y a sus hijos”.