Colombia como el nuevo centro de brutalidad policial, la muerte de un abogado enciende las protestas

Colombia como el nuevo centro de brutalidad policial, la muerte de un abogado enciende las protestas

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Los disturbios dieron inicio en El Barrio de Villa Luz, en Bogotá, Colombia, en contra del puesto de la policía donde retuvieron al abogado Javier Ordóñez minutos antes de que él falleciera tras la brutalidad policial


Colombia.- Dos policías aplicaron descargas eléctricas en repetidas ocasiones durante largo tiempo al abogado Javier Ordóñez, a pesar de que él les imploró que pararan los choques. Autoridades aseguran que investigarán los hechos en los que mataron al ciudadano y decenas de manifestantes rechazan la violencia policial

“Ya, por favor, ya, no más. Por favor, no”. Esas fueron las palabras con las que el abogado Javier Ordóñez Bermúdez le suplicó a la Policía de Bogotá, en Colombia, que dejaran de darle choques eléctricos con el táser. Pero un video registra que al menos durante más de dos minutos los uniformados siguieron electrocutándolo. A Ordóñez, de 46 años, lo mataron sin que todavía se conozca qué pasó después de que la Policía se lo llevó al Comando de Acción Inmediata (CAI), que es un puesto de esta agencia de la fuerza pública.

Los familiares de la víctima convocaron desde la tarde de este miércoles a una ‘velatón’ para protestar de manera pacífica frente al puesto policial donde lo retuvieron minutos antes de su muerte, en el barrio Villa Luz. Sin embargo, las manifestaciones se convirtieron en disturbios y en choques entre los ciudadanos y la Policía.

Las protestas se expandieron a otros lugares de la capital colombiana. Incluso, varios CAI de Bogotá fueron incendiados y hubo ‘cacerolazos’ para rechazar la muerte de Ordóñez en medio de un hecho de brutalidad policial. En Medellín, la segunda ciudad más importante del país, también hubo manifestaciones en contra de la violencia de uniformados.

 

 

 

Los hechos que motivaron las protestas comenzaron en la madrugada de este miércoles 9 de septiembre en el oeste de Bogotá. Uno de los amigos de Ordóñez le dijo al medio local ‘Caracol Televisión’ que estaban tomando licor en la calle, algo que las autoridades nacionales prohibieron como parte de las medidas para controlar la pandemia del Covid-19.

En esos momentos, llegó la Policía y uno de los agentes le advirtió a Ordóñez que esta vez “no se salvaba”, en referencia a que lo había visto en otras ocasiones ingiriendo alcohol. El abogado replicó que lo multara.
Lo que ocurrió a continuación se conoció públicamente por los videos que circularon en redes sociales al otro día. Las imágenes evidencian cómo por lo menos dos agentes de Policía tuvieron en el piso a Ordóñez mientras le propinaban descargas eléctricas en diferentes partes del cuerpo de manera prolongada, a pesar de que él mismo y las personas de alrededor que grababan los hechos les gritaron a los agentes que dejaran accionar el táser.

 

“Les está diciendo que ‘por favor’ (paren); los estamos grabando”, pidió un hombre a los policías, y ante la negativa de estos a detener su agresión el testigo insistió: “Hace rato dijo ‘por favor’; déjenlo ya tranquilo”. Contrario a las peticiones de las personas, en un momento del video se ve cómo uno de los uniformados intentó impedir que siguiera grabando la escena.

El mismo testigo que habló con medios locales aseguró que después del incidente, los policías llevaron a Ordóñez a un CAI y nadie tiene certeza aún de qué ocurrió allí. Según los familiares de la víctima, los agentes lo habrían golpeado y habrían continuado los abusos en su contra. Finalmente, Ordóñez fue trasladado a un centro de salud, donde murió a los pocos minutos después de ingresar.

Las autoridades aseguran que investigarán los hechos
Este reciente hecho de brutalidad policial despertó el rechazo de diferentes autoridades en Colombia. El ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, y quien es uno de los jefes de la Fuerza Pública en el país, aseguró que “los dos agentes son objeto de investigación disciplinaria y penal y la institución dará toda la colaboración que requiera la autoridad competente”.

Por su parte, la Defensoría del Pueblo, el organismo oficial dedicado a la vigilancia de los derechos humanos, también manifestó su rechazo a las “acciones en las que predomine el uso excesivo de la fuerza”, le pidió a la Policía que esclarezca los hechos y anunció que “verificará cualquier situación que pueda violar los derechos humanos”.
La Policía sostiene que ya suspendieron a los uniformados involucrados en el hecho y en medios locales el general Gustavo Moreno, subdirector de la entidad, reconoció que “indudablemente hubo un exceso de autoridad que se está investigando tanto disciplinaria como penalmente”. Los medios colombianos también registraron que a uno de los acompañantes de Ordóñez lo investigan por agresión a un servidor público.

 

 

 

Otra de las autoridades en pronunciarse fue la alcaldesa de Bogotá, Claudia López y quien también funge como jefa de la Policía en la capital colombiana. La funcionaria aseguró que, por un lado, le garantizarán a los familiares de la víctima “la asistencia psicosocial y judicial para que haya una condena ejemplar de los responsables directos de este caso”. Además, la alcaldesa espera una condena ejemplar “para que haya una reforma estructural (al interior de la Policía) que prevenga y sancione el abuso policial”.
Las experiencias con otros casos de brutalidad policial

A pesar de las promesas de las autoridades por investigar a los policías implicados, otros casos recientes y similares en Colombia demuestran que las indagaciones tardan en arrojar  resultados.

El 25 de noviembre de 2019, el joven Dilan Cruz murió en una clínica en el centro de Bogotá dos días después de que un miembro del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) de la Policía le disparara una bolsa llena de perdigones que le impactó en la cabeza. Cruz asistía a las protestas sociales contra del Gobierno de Iván Duque.

Más de siete meses después de los hechos, las investigaciones en contra del capitán Manuel Cubillos Rodríguez, quien disparó al joven, todavía no concluyen. Por ahora, lo único que ha sucedido con el caso es que la Justicia ordinaria ratificó que la Justicia Penal Militar es la que debe juzgar el proceso, mientras que la Procuraduría sigue investigando si hubo o no una violación disciplinaria por “presunto uso excesivo de la fuerza” por parte del oficial.

Una manifestante sostiene un cartel con la imagen de Dilan Cruz en frente de un grupo de agentes del ESMAD el pasado 26 de noviembre en Bogotá, Colombia.

Una manifestante sostiene un cartel con la imagen de Dilan Cruz en frente de un grupo de agentes del ESMAD el pasado 26 de noviembre en Bogotá, Colombia. Carlos Jasso / Reuters

 

Otro de los casos más sonados en Colombia fue el de Ánderson Arboleda, un joven afrodescendiente al que mataron el pasado 20 de mayo de 2020 y quien falleció en una clínica de la ciudad de Cali, en el suroeste del país. El joven estuvo en coma, con muerte cerebral, después de que varios policías lo golpearan.

El director de la Policía Nacional, el general Óscar Atehortúa, dijo en su momento que diez agentes ya entregaron sus declaraciones. Como en el caso de Cruz, este proceso todavía continúa en investigaciones.

Uno de los casos más emblemáticos de la brutalidad policial en Colombia fue el del asesinato del menor de edad y grafitero Diego Felipe Becerra, en 2011. El patrullero Wilmer Alarcón le disparó por la espalda al joven mientras este dibujaba un grafiti en el noroeste de Bogotá. Aunque seis años después la Justicia colombiana condenó al agente a 37 años de cárcel por matar a Becerra, el uniformado se fugó y todavía no lo han capturado.

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