Comandante comunitario narra la tragedia que viven comunidades indígenas de Chilapa

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El asedio de grupos criminales obligó a los habitantes de Chilapa y Hueycantenango a conformar su propio cuerpo de seguridad y así evitar que se apoderen de ese corredor de comunidades de la Montaña baja de Guerrero


En tres años el cuerpo de seguridad comunitario que resguarda a 24 comunidades indígenas de Chilapa y Hueycantenango ha sostenido 17 enfrentamientos a balazos con sicarios del grupo criminal Los Ardillos, hechos en los que 5 de estos gendarmes han perdido la vida y 24 personas más fueron asesinadas en emboscadas a manos de esa banda de delincuentes.

El asedio de Los Ardillos obligó a los habitantes de esas localidades a conformar su propio cuerpo de seguridad y así evitar que ese grupo criminal se apodere de ese corredor de comunidades de la Montaña baja de Guerrero.

Adán Linares Silverio, cabeza de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias de los Pueblos Fundadores (CRAC-PF) de la Casa de Justicia de Alcozacán, dio este testimonio el pasado viernes en la cancha techada de esta comunidad, sentado en una silla donde reposa al lado de sus muletas que lo sostienen para poder desplazarse, pues fue herido con dos balazos en la rodilla izquierda, a manos de delincuentes.

Linares Silverio sostiene que se tuvieron que armar y formar su propio grupo de seguridad en esas comunidades porque se sienten “amenazados, tenemos miedo, ya no podemos salir de nuestras comunidades”.

El coordinador de la CRAC-PF señala que en esas comunidades no acaban de aceptar la insistencia y obsesión de Los Ardillos por controlar esa zona, donde solo hay pobreza y marginación: “lo que sí sabemos es que nosotros nos levantamos para defender a nuestros pueblos porque lo que ellos querían era agarrar estos pueblos para utilizarlos para su plaza, para su contrabando, para su trabajo de ellos. Ese fue el motivo y nosotros no nos dejamos, porque nos iban a matar hasta acabar con nosotros”.

Dijo que a Los Ardillos “no les parece que los 24 pueblos que nos hemos reunido es que buscamos la paz, la justicia, en cambio ellos se hacen pasar como autoridades pero no, se reúnen para hacer negocios. O sea, negocian con la droga, armamento, ese tipo de cosas ilegales, y nosotros no. Ese es el motivo de que a ellos no les conviene, que nosotros no nos dejemos para que ellos vengan a manipularnos, pero no queremos meternos en ese trabajo”.

El comandante Adán afirma que en esas comunidades “sólo sembramos maíz para elote, frijol todo eso con lo que nos mantenemos. La mala yerba aquí no se siembra, por eso estamos dispuestos a que entre el gobierno, que venga a vernos a estas comunidades. Nosotros quisiéramos que permaneciera aquí para que nos ayude, porque sentimos que ya no podemos, la verdad. A los primero que nos buscan son a nosotros los coordinadores, los comandantes regionales, a las más altas autoridades comunitarias son a los que ellos quieren chingar”.

Insistió en que la intención de Los Ardillos es tener bajo su control esas comunidades, “a la buena o a la mala quieren entrar, pero por eso no nos dejamos, no permitimos, nosotros defendemos a nuestro pueblo.

Manifestó que han pedido la intervención de las autoridades, pero que no hay una respuesta institucional que ponga alto a ese asedio criminal: “nosotros no buscamos, sino que nos buscan problemas. Sabemos que es un delito armar a los niños, no permitimos que aprendan a usar armamento y en esta zona sólo hay policías comunitarios adultos, no hay niños”.

Informó que a la CRAC-PF de esas localidades se tiene un censo de 280 policías comunitarios “cada tres meses hay una asamblea regional de los policías comunitarios con sus comandantes locales y comandantes regionales para llevar un orden de seguridad para nuestras comunidades”.

Insiste en que en esa zona no han entrenado con armas a los menores: “a los niños jamás los hemos entrenado, jamás les hemos enseñado a usar armas. Sabemos que es un delito ante el gobierno. Nosotros lo que quisiéramos es estar con el gobierno, no echarnos de enemigo al gobierno porque nos va a pasar como a los otros compañeros. Ellos permanecían junto con nosotros, pero ellos insistieron en armar a sus niños.

Añadió que su convicción es “luchar y defendernos hasta dónde podamos. Vamos a defender a nuestros hijos. Hasta donde hemos decidido y analizado con nuestra gente es luchar hasta donde podamos, defender nuestros pueblos y nuestros hijos. No dejar que los maten. La verdad estamos sufriendo, ahorita están matando hasta nuestras mujeres, niños y niñas los han matado y es una tristeza”. (Agencias)

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