Cómo se quiebran las democracias

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En Baja California el Congreso local aprobó la extensión del gobernador electo por dos años, Jaime Bonilla, en un hecho que ha consternado a la cúpula política del país, más aún cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación validó el acuerdo de los legisladores que ha sido considerado como un atropello a los principios de la democracia, de acuerdo a una carta enviada al presidente Andrés Manuel López Obrador por medio centenar de intelectuales, periodistas y políticos.

La aprobación legislativa se dio en una sesión privada en el Ayuntamiento de Playas de Rosarito, en razón de que las instalaciones del Congreso estaban tomadas en protesta precisamente por esa aprobación, que le da a Jaime Bonilla postulado por Morena la posibilidad de gobernar por tres años más, cuando fue electo por dos.

El hecho fue cuestionado por el presidente de la Cámara de Diputados federal, Porfirio Muñoz Ledo, quien se opuso a esa reforma constitucional local; así como la diputada también morenista Tatiana Clouthier, quienes pidieron al gobernador electo que reconsidere su postura.

El hecho sienta precedentes en el sistema político mexicano, y refiere a los peligros que en torno al respeto a las reglas del juego que señalan Juan Linz en su clásico libro “La quiebra de las democracias” y el reciente best seller de Steven Levitsky y Daniel Ziblatt titulado “Cómo mueren las democracias”, que anotan los elementos que pueden llevar a un retroceso en el proceso democrático. Los dos textos son un análisis desde la ciencia política sobre los regímenes democráticos y los peligros de que lleguen líderes autoritarios al gobierno.

Linz en “La quiebra de las democracias” hace la conocida tipología de la oposición en un régimen democrático, como leal, desleal y semileal; los desleales al sistema buscan cambiarlo, no están de acuerdo con las reglas planteadas; la oposición leal es la que reconoce al sistema y juega de acuerdo a sus reglas; mientras que la semileal, comparte ambas características, pero en cualquier momento puede deshacerse de esas reglas planteadas al inicio del juego.

En el libro “Cómo mueren las democracias”, sobre todo a partir de esas características que señala Linz, se refiere al primero para hacer un análisis sobre Estados Unidos, pero en el que tienen referencias de gobiernos tanto latinoamericanos como europeos, en donde se han dado al traste con regímenes democráticos, Steven Levitsky y Daniel Ziblatt elaboran un cuadro de indicadores claves de comportamiento autoritario y en alguna parte consideran que: La abdicación colectiva se da con la transferencia de la autoridad a un líder que amenaza a la democracia, puede ser provocada por la creencia errónea de que es posible controlarlo, y la segunda es el disimulo a la que llegan otros políticos con ese líder autoritario al tolerarle sus transgresiones.

Lo de Bonilla es una transgresión a las reglas establecidas cambiándolas. Fue electo para gobernar dos años y ahora prefiere hacerlo por cinco, con el apoyo de diputados de partidos de oposición como del PRI y PAN, en una medida que subvierte a la democracia pero que es legal, al reformar la Constitución local.

El problema que ahora presenta es la calidad y cantidad de los cambios que los demás congresos estatales pudieran hacer, al capricho de cualquier gobernador en turno. Ojalá y no se presente como la oportunidad para que el resto de los mandatarios estatales realicen sus cambios legales a su gusto. Porque así se comenzará a quebrar esta democracia, esta incipiente democracia mexicana.

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