Coneval vs. INEGI. O poder vs. argumento

Coneval vs. INEGI. O poder vs. argumento

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Por lo menos dos personajes de la administración del presidente no concuerdan con la desaparición del Coneval. Mario Delgado, coordinador de diputados federales de Morena, considera que no debe desaparecer ese organismo porque presenta una tarea muy específica. El otro actor político, Gerardo Esquivel, subgobernador del Banco de México, también establece que los objetivos, tanto de INEGI como de Coneval, son disímbolos y ni siquiera se empalman.

La inquietud es ¿qué pasará? Tanto para la Coneval, porque el mismo presidente dijo que la iba a desaparecer. Como por la oposición de dos funcionarios. Otra incertidumbre. El presidente ha dado muestras de exaltación. Últimos dos ejemplos de lo anterior. a) “no se ha portado bien” en alusión a los contenidos de la revista proceso y b) renuncia de Gonzalo Hernández Licona a Coneval por haber declarado que redujeron el presupuesto a este organismo. La publicación critica y el ex funcionario denunció un recorte presupuestal que afecta las funciones de esa institución.

Apunto que Mario Delgado está persiguiendo ser el dirigente nacional de Morena y con esa posición ideológica reduce su posibilidad y se fortalece Bertha Luján, quien dice “sí” a todo lo que indica el presidente de la República. En el puesto de Gerardo Esquivel, de acuerdo a la legalidad, nada tendría que hacer el presidente, pues el Banco de México es autónomo. Pero en política todo se puede y más con el fortalecimiento del presidencialismo. Además Esquivel no es político sino un técnico de este corte de personalidades que son muy escasos en México.

Los argumentos de Delgado y de Esquivel son estrictamente técnicos para evitar que desaparezca Coneval. Sin embargo, quien tiene la fuerza política es el presidente. Nos encontramos, en este caso, frente al dilema. La fuerza política o la fuerza de la razón.

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