Confusión

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El engaño, la mentira y la confusión forman parte medular de la retórica en materia de comunicación social que usa el presidente Andrés Manuel López Obrador y sus monstruos que él ha creado, como es el caso del llamado doctor muerte, Hugo López-Gatell.

AMLO admite que no hay abasto de medicamentos para combatir el cáncer en los niños, pero el monstruo que él creó y empoderó como el mejor funcionario del mundo y al cual ha coreado diciendo “no está solo, no está solo, no está solo…”, desentona diciendo que no hay escasez de fármacos oncológicos. El SÍ y el NO, o el NO y el SÍ que se usa en el gobierno de AMLO, es una ponzoñosa retórica que produce en la sociedad un fenómeno que los estudiosos de la sociología lo conocen como la confusión y poco les ha faltado para decir que el fenómeno de la confusión lo creó Confucio.

Cuando se produce el fenómeno de la confusión, la gente que no sabe discernir entre el NO y el SÍ o el SÍ y el NO se pregunta: “Ah caray, ¿quién miente o quién me está diciendo la verdad? ¿Y entonces quién gana con el fenómeno de la confusión, de la mentira y el engaño? Claro que no gana el pueblo, el único ganador es el gobierno.

Llevamos más de dos años y medio escuchando de los padres de familia de niños con cáncer diciendo que no hay medicamentos oncológicos en los hospitales. Inmediatamente, el gobierno asegura lo contrario y luego sale un monstruo llamado Hugo López-Gatell que tacha a los afligidos padres de esas criaturas de “golpistas, de estar azuzados y al servicio de intereses creados tanto de México y el extranjero”. No conforme con esas viles agresiones, el monstruo de AMLO, descalifica de la manera en que se le viene en gana la lucha social de esos afligidos padres diciendo que “solo son 20 revoltosos que cierran aeropuertos, que protestan ante Palacio Nacional” y que su movimiento le vale Wilson. El soberbio monstruo de AMLO debe saber que, aunque se trate de veinte o de un solo mexicano que exige sus derechos conforme lo marca el artículo 4° constitucional, que consagra el derecho a la salud para todos, pues tan válida es la exigencia de veinte como de uno, pero López-Gatell, igual que su tutor de Palacio Nacional, no conocen de un término llamado empatía.

Pero ¿qué es la empatía? La empatía es un sentido sublime que se siente por las personas que sufren y que están urgidas de un apapacho o de acciones gubernamentales que den respuesta a sus legítimas exigencias. Se ve que ni AMLO, ni su monstruo López-Gatell han leído la Biblia y menos la forma tan humana como Jesucristo se compadecía de las personas que sufrían en su tiempo, muchas de ellas aquejadas por enfermedades incurables como la lepra. AMLO se dice cristiano y hasta se compara con Jesucristo, solo que no hace lo que hacía Jesucristo, entonces estamos ante una vil retórica de engañabobos por parte del falso Mesías.

La cuestión es que AMLO sigue privilegiando sus dádivas de clientelismo electoral que da aproximadamente a 23 millones de compatriotas, pero no es capaz de dotar de medicinas a hospitales. Pareciera que su negrerismo y su odio que siente contra vastos sectores de la población mexicana no le permiten gastar para proporcionar gratuitamente medicamentos a niños de escasos recursos que sufren y agonizan por el cáncer.

Pero para AMLO eso qué importa, lo importante es que tiene a su monstruo el doctor muerte para que siga creando el fenómeno de la confusión en el pueblo de México. Con ese letal veneno, AMLO demuestra su monumental odio que lleva en su alma. ¿O será un presidente sin alma…?

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