CORONAVIRUS

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Que en 15 días vendrá en nuestro país lo más fuerte del contagio del COVID-19. ¿Cuántos contagiados y muertos habrá? Espero que ninguno. La Unión Europea cerró todas sus fronteras con el exterior durante 30 días; todos los viajes entre países no europeos y la UE quedaron suspendidos; Canadá cerró; 166,000 infectados y más de 6,400 muertos; cancelación de reuniones de más de 50 personas; cierre de cines, teatros, medidas en otros países. Con ello se ahonda la crisis económica y, desde luego, la pobreza avanza. No hay trabajo remunerado, mucha gente vive del diario.

Aparece el miedo a la muerte entre los jóvenes y más entre los viejos (mayores de 65); ven que se puede acelerar su partida. Hay información directa del mundo donde se habla de las bajas y son más los abuelos. Datos fríos en la estadística.

En México siempre decimos que esas cosas no nos van a suceder; pecamos de ser insensatos, irresponsables y ahí vamos a las reuniones masivas, nos besamos y damos las manos. Y, como tenemos un gobierno fuerte, no caeremos en manos del COVID-19 y, por lo tanto, no nos preocupa el sistema de sanidad. Es nuestra forma de “pensar”.

Por cierto, ¿cuántas camas y lugares adecuados hay en Guerrero para atender a las posibles víctimas? ¿Cuántas en cada una de nuestras siete regiones? Hasta ahora, ninguna información. ¿Ya saben qué hacer los presidentes municipales?

Recordemos que el COVID-19 (o sea, ¿que hubo un 18?) le da lo mismo que seas millonario, político, pobre, empleado, campesino, rey, presidente, ministro, dictador, faquir, hombre, mujer, creyente o ateo, el papa, pastor o líder religioso, pero sí les da más a los viejos y niños.

Cuando lleguen los días críticos, tendremos una avalancha de información, muchas contradictorias entre sí; se producirá alarma y no sabremos cómo actuar. En esto no ha habido simulacros, como con los sismos y huracanes. En este caso, ¿es solo encerrarse en su casa, que encerremos a los viejos en sus pueblos, echar cerraduras y salir cuando salga la luz?

Serán encerronas de más de 15 días, hasta un mes, mientras tanto, la preocupación de no tener comida, medicamentos o productos de higiene. Habrá, hay, tentación de salir corriendo y no parar hasta dar con un sitio que parezca a salvo. ¿Hay esos lugares? NO.

Al Gobierno federal y estatal: ¡TENEMOS QUE SABER QUÉ HACER! O nosotros mismos ocuparnos por la fuerza de la razón de esta pandemia.

En países con sistemas de salud avanzados les ha ido mal, como Italia y nuestra querida España. Europa, Canadá y EU, con medidas duras. ¿Y nosotros? ¿Para qué? Según nuestra mentalidad, no nos puede contagiar el COVID-19. Estoy seguro que durante la emergencia en 15 días habrá solidaridad de la gente con todo y que andemos apanicados, aunque debemos mantener la calma y no será fácil. No sabemos qué hacer ni a dónde acudir.

El Poder Judicial parece ajeno a la pandemia, por eso es importante la carta publicada que envió el abogado penalista ALBERTO DEL RÍO a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, al fiscal general de la República, a la fiscal de la CDMX —y debería hacerla extensiva al Poder Judicial del estado—, donde “les pide que, con motivo del COVID-19, como en varios países ha ocurrido, se dicte una MORATORIA JUDICIAL salvo para la justicia inmediata necesaria. LOS PODERES JUDICIALES Y FISCALÍAS DEBEN ACTUAR EN CONSECUENCIA”.

 

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