Corto circuito que el coronavirus ocasiona en el sistema inmunitario Parte II

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HAYDAY Y SUS COLEGAS PARTIERON DE LA SUPOSICIÓN DE QUE LOS PACIENTES GENERARÍAN UNA RESPUESTA INMUNITARIA profunda al coronavirus. Es por eso que la mayoría de las personas se recuperan de las infecciones con pocos o nulos síntomas. Sin embargo, los que se enferman de gravedad por el virus podrían tener sistemas inmunitarios que fallan porque reaccionan de manera exagerada, como sucede en los pacientes con septicemia.

 

POR OTRO LADO, LOS CIENTÍFICOS CONJETURAN QUE ESTOS PACIENTES PODRÍAN TENER SISTEMAS INMUNITARIOS QUE LUCHAN CON vehemencia, pero no logran reaccionar adecuadamente al virus. Según los investigadores, una de las anormalidades más sorprendentes en los pacientes con COVID-19 fue un aumento notable en los niveles de una molécula llamada IP-10, que envía células T a las áreas del cuerpo donde se necesitan.

 

POR LO GENERAL, LOS NIVELES DE LA IP-10 SOLO SE ELEVAN BREVEMENTE MIENTRAS SE LIBERAN LAS CÉLULAS T. SIN EMBARGO, en los pacientes con COVID-19 —como fue el caso de quienes padecieron el síndrome respiratorio agudo grave (SRAG) y el síndrome respiratorio de Oriente Medio (SROM), también provocados por coronavirus— los niveles de la IP-10 aumentan y se mantienen. Eso puede mandar señales caóticas al cuerpo: “Es como si Usain Bolt escuchara el disparo de salida y empezara a correr”, explicó Hayday, en referencia al velocista olímpico. “Luego, alguien vuelve a disparar una y otra vez. ¿Qué haría él? Se detendría, confundido y desorientado”. El resultado es que el cuerpo podría estar enviando señales a las células T de manera casi aleatoria, lo cual confunde la respuesta inmunitaria. Algunas células T se están preparando para destruir los virus, pero parecen debilitadas y se comportan de manera anormal. Muchas células T al parecer mueren, por lo que se liberan las reservas del cuerpo, sobre todo en las personas mayores de 40 años, cuya glándula del timo, la encargada de generar nuevas células T, se ha vuelto menos eficiente.

 

LAS INVESTIGACIONES TAMBIÉN SUGIEREN QUE UNA PROPUESTA POPULAR DE TRATAMIENTO QUIZÁ NO SEA ÚTIL PARA LA mayoría de la gente. Algunos pacientes se ven profundamente afectados al contagiarse de coronavirus debido a que sus sistemas inmunitarios reaccionan al virus con demasiada energía.

 

EL RESULTADO, LA LLAMADA TORMENTA DE CITOQUINAS, TAMBIÉN SE HA VISTO EN PACIENTES CON CÁNCER QUE HAN RECIBIDO tratamientos con medicamentos que sobrealimentan a las células T para que ataquen a los tumores. Estas reacciones exageradas pueden sofocarse con medicamentos que bloquean una molécula llamada IL-6, otra organizadora de células inmunitarias. No obstante, estos medicamentos no han sido particularmente eficaces en la mayoría de los pacientes con COVID-19, y esto tiene una razón bastante lógica, afirmó Hayday. “Claramente, hay pacientes en los que la IL-6 está elevada, así que reprimirla podría funcionar”, explicó. Pero “el objetivo principal debería ser res­taurar y reanimar el sistema inmunitario, no reprimirlo”. FIN.

 

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