COVID- 19, de la fase 3 al desfase de datos

COVID- 19, de la fase 3 al desfase de datos

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Desde el 21 de abril, en que se declaró en México la fase 3, que significa el crecimiento acelerado de contagios comunitarios de la enfermedad infecciosa COVID- 19, los datos han tenido un natural desfase por el constante cambio de los números, pero también por el subregistro de las infecciones y las defunciones de las que no se logran hacer las pruebas de laboratorio para confirmar o rechazar la presencia del virus.

Este desfase de datos, del número real de contagiados y fallecidos por el coronavirus abarca varias etapas de la enfermedad hasta la muerte. El costo del proceso de la enfermedad, a la par que la curva de contagios va subiendo hasta el mayor pago que es con la vida.

Según datos de quienes se hicieron pruebas, esta tiene un costo de dos mil 500 pesos, más cinco mil pesos de las medicinas, aparte el costo de la consulta, y más el tratamiento de unos siete días intubado, en caso de resultar afectado. Esta información, sin embargo, ya está desfasada porque se trata del inicio de la fase 3, porque en el último mes tanto las medicinas como el resto del tratamiento están escaseando, y por lo tanto han subido de precio.

Los testimonios, por ejemplo, de quienes han buscado tanques de oxígeno o que les rellenen sus depósitos dan cuenta de las dificultades para hacerlo. La escasez de medicamentos también se ha comentado en los dramas que se publican en las redes sociales.

Por cuanto a la atención en los servicios públicos de salud, estatal y federal, los datos aunque sean claros no son del todo precisos. Mientras que en las fachadas de las instalaciones hospitalarias aparecen letreros que informan de la falta de cupo para la atención de pacientes del COVID- 19, los gobiernos estatal y federal insisten en que sí, y a la par que publican los números diarios de contagios y decesos, también informan de la disponibilidad de camas.

No obstante esa disponibilidad de camas, aunque sea precisa de cuantos espacios hay, no significa que todos esos lugares se encuentren en un municipio, sino que se trata del acervo estatal. De tal manera que si dicen que hay 200 camas para la atención hospitalaria, no quiere decir que todas estas se encuentren en Acapulco –en El Quemado, en el ISSSTE o en el IMSS– sino que están distribuidas en el territorio estatal.

Aunado a ello, la disposición de camas para la atención no significa que existan los recursos materiales y humanos para cumplir satisfactoriamente. Las medicinas escasean, pero también no todas las camas cuentan con el principal recurso que es el ventilador para intubar a los pacientes. Por otro lado están las bajas en el personal médico, tanto doctores como enfermeras están siendo contagiados, según un pie de foto del Novedades Acapulco, del pasado lunes, hay 200 doctores contagiados en el estado de Guerrero.

Estos datos que seguramente están desfasados, pero no son menos sino mayores a los aquí reportados, manifiestan la gravedad del problema de la pandemia que hay en Guerrero. Esta crisis que se niega en muchos casos, sobre todo por aquellos que de acuerdo con la información de los boletines de prensa del Ayuntamiento de Acapulco, tienen que ser dispersados en sus reuniones sociales.

Frente a estos dolorosos datos continúan en Acapulco con terca movilidad social, que se ve reflejada en los tianguis y centros de abasto a los que acuden personas sin las medidas sanitarias recomendadas como prevención para evitar el contagio.

No se duda de que en algún momento de necedad se les va a presentar la factura de su irresponsabilidad, ya sea como una cuenta médica o en su rendición de cuentas ante el Creador…

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