Crónica: Amor y odio

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CRONOS
La tradición, de generación en generación, del día de muertos; costumbre arraigada con la visita suspendida por cementerios cerrados, antes y después del 1 y 2 de noviembre. El coronavirus COVID-19, no solo es causa mortal de contagios y fallecimientos, también afecta tradiciones conmemorativas, restringidas, por concentraciones humanas con riesgo de contraer el mortal virus que rebrota en una “segunda ola” más peligrosa por ascendente número de contagiados y muertos. Sólo queda el recuerdo más sentido del ser querido, con oración o locución: “Descanse en paz ( requiescat in pace).
El COVID-19, se propaga como el odio en regiones de La Tierra. Y el virus y el odio, afecta a seres sensibles que patentizan en dura crisis existencial, el amor, cariño o afecto. “El amor todo lo vence” ( omnia vincit amor), más el odio, mortal como el COVID-19, todo destruye, si son conflictos de guerra, u otra amenaza cruenta impulsiva de los que odian a los que sienten el amor como una esperanza de vida ¿Odia Donald Trump a Joe Biden, o le cantaría sentida canción, “¡te odio y te quiero…!” Se dice que del odio nace el amor, más en Trump, solo vemos el furor que le domina ¿Quién ganará la elección presidencial en Estados Unidos? Está por definirse con la expectativa de los que odian o aman a Trump y a Biden.

El amor eterno, también canción, parece aleatorio como todo acontecimiento incierto  que depende de la suerte o  del azar. El amor, ¿representa una alegoría?, simbólica como la paloma de la paz, que se aleja como el amor cuando irrumpe el odio violento. El antagonismo entre seres o grupos, divide a los que aman u odian la paz, y los que desean la guerra, como los gobernantes pro bélicos que sembrarían con el odio mortal mayor número de muertos como una epidemia maldita que tienen historia. Jesús: “Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced el bien a los que os odian, y orad por los que os desprecian y os persiguen”.

El niño Jesús, con la protección de María y José, libró del rey de los judíos, Herodes 1 el Grande, más por su brutalidad, se llenó de ira al no tener al niño divino, y sacrificó a los niños, “Los santos inocentes” ( Evangelios ). “Y el estado del mundo al nacimiento de Jesús, solemne era la hora, el cielo d el planeta estaba ensombrecido y lleno de presagios ( Los grandes iniciados: Eduardo Schure ) ¿Qué que nos depara la Navidad, nacimiento de Jesús, o la víspera de “Noche buena”, o será mala, cuando el odio amenaza el amor ¡Cuidemos a los niños! En toda época remota o pasada, los niños han padecido en carne propia la crueldad.

Y citemos  del escritor y héroe de la Independencia de Cuba, José Martí: “Los niños son los únicos que saben querer”. Querer es desear. Impacta y conmueve “La niña del Internet”, muy sentimental con una efusión de lágrimas sobre sus tiernas mejillas, con sollozos, lamentos, y repetida imploración desesperada:”¡Dios, diosito, quita esta pandemia, quiero ir a la escuela!”.

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