Crónica de los cuatro elementos

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En libro “Los grandes iniciados ( Eduardo Shure ).- “Solemne era la hora del mundo”. “Estado del mundo al nacimiento de Jesús; el cielo del planeta estaba ensombrecido y lleno de presagios siniestros”. Presagio es señal que indica y anuncia algún suceso. Y siniestro, por infausto o funesto, del suceso catastrófico que se ha padecido y padece en tiempo crítico. El adjetivo siniestro se aplica también al mal intencionado y a lo perverso, de aquellos con ideas siniestras.

Los siniestros naturales causan desastres en regiones terrestres. En Guerrero, tormentas, huracanes o ciclones con fuertes precipitaciones e inundaciones que causan daños. Y el fuego afecta bosques y viviendas. Pavoroso siniestro es mortal. Y aún con la lluvia, en regiones se carece del vital líquido, el agua que es vida. Mortales buscan agua para beber, y para otras necesidades elementales. Se padece una gran sed, sensación subjetiva que produce la falta de agua en el organismo.

Una gran necesidad de agua o de humedad de los plantas que reverdecen con las lluvias. Sed, es anhelo, ansia o deseo vehemente, sed de justicia, de superar crítica situación por la falta de recursos para la diaria subsistencia. Mucha sed tiene el pueblo, no obstante copiosa lluvia. Con la pluviosidad o cantidad de lluvia en regiones con ríos que no aumentan el caudal fluvial que tenían, y solo se observan rocas, con un juego de palabras alusivo en poética “Tierra baldía” ( Thomas Steams ).- “Si hubiese agua, y no roca, si hubiese roca y también agua”

Y un sentido recuerdo del fraterno Andrés Campuzano Bailón, obsequioso de libros con dedicatoria “con afecto para mi hermano”. En su libro “Morir en casa”, escribió: “Cada día el agua es escasa”; “la abundante agua en el subsuelo, en los mantos acuíferos se agotan, y ríos y lagunas se secan”. Con introducción de la gran Tenochtitlan, zona rica con lagunas, bosques y agua abundante, Andrés con rica historia pero trágica para los aztecas o mexicas durante la conquista. Y preguntamos: ¿Qué queda de la gran Tenochtitlan? Sólo el recuerdo histórico.

Y de los cuatro elementos, el aire atmosférico. Sin la atmósfera la vida no existiría en la tierra. El aire como el agua son vitales para la existencia. Citemos del poeta madrileño Pedro Salinas en “Presagios”: El agua que está en la alberca y el verde chopo ( álamo ) son novios. Y el aire atmosférico que respiramos se torna viento furioso por causa de un fenómeno climátioco atmosférico. Con cita del elemento fuego, de calor, luz y llamas, y el elemento Tierra de grandes calamidades en regiones cercadas y distantes, con el registro de huracanes, ciclones o terremotos más catastróficos.

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