Crónica de un puerto histórico

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El verbo transitivo CONTRASTAR, se aplica en un puerto de belleza natural cautivante y desagradable fealdad que se provoca en vías como “tiraderos de desechos sólidos”, basura que se observa en playas con aguas negras que desembocan al mar. Y frente o cerca de la bahía, el Parque Papagayo, nombre de ave trepadora, con los visuales contrastes en su entorno y contorno, de lugar apacible, y especies de flora y fauna, pero… y el pero es objeción, con problemas del drenaje sanitario (Novedades, 8 de julio).

Contrasta la bahía de luces y sombras, con la oposición de imágenes arquitectónicas de turístico esplendor, con las rústicas y pobres moradas. Contrasta la luz solar con la lunar que la Luna recibe del Astro Rey. Noches de luz en La Quebrada, con “lunada”, cuando hay Luna llena, fiesta o diversión al aire libre, y con luminosos “clavados”. La nocturna Luna que se refleja en la bahía, con mar de olas u oleaje acompasado que baña la extensa franja de arena, ¡Qué maravilla de puerto! Un puerto de atracción, del mar y la playa, y turística, con mayores expectativas de ocupación en vacaciones de verano, con la oferta del “Acapulcazo” que ha promocionado en la ciudad de México y entidades federativas, la Secretaría de Turismo estatal.

Un puerto que seduce o fascina por su remota historia, de Acapulco llamado “Ye-po-ti” (Lugar de tesoros naturales), por cinco monjes budistas procedentes de China que desembarcaron en la bahía virgen de aquel puerto donde la flora y la fauna, terrestre y acuática, contrastaban en su medio ambiente. ¡Ah, las aves del paraíso!, algunas especies en extinción por efectos de deforestación, urbanización, contaminación, y la captura indiscriminada. También la flora amenazada en un Acapulco tropical del abundante cocotero, de la familia de las palmáceas, ¡rico el coco tierno! Se conoce por un puerto con muelles que la madera de los cocoteros viejos es dura y resistente al agua salada del mar, y se usa como apoyo en los muelles rústicos que se ven en el puerto.

Atrayente o cautivante el paisaje de un puerto que despierta el romanticismo. Residentes y turistas recorren del Malecón hacia playa Manzanillo, muy concurrida, con el “Paseo del Pescador”, y el disfrute de arena y agua marina, zona turística remodelada por el gobierno de Héctor Astudillo Flores. La imagen urbana evoluciona con el tiempo, con los medios de infraestructura que dispone un gobierno estatal o municipal. El gobierno que preside Adela Román Ocampo refuerza imagen urbana, con operativos de un mejoramiento integral. La presidenta que enfrenta retos con problemas como el déficit económico, lo que falta a los ingresos para que se equilibren con los gastos.

Un puerto receptor de migrantes como aves que buscan un destino más tranquilo. En su poético “Azul”, lectura de “Anagke”, del nicaragüense Rubén Darío: “Con mis anhelos de ave… donde el cántico de amor acaba en el infortunio…”. Puertos famosos existen en territorio mexicano y en regiones de América, Europa, Asia, y otros, pero diremos que el puerto de Acapulco, con sus contrastes, es incomparable por su atracción natural de tradicionales lugares con la inmensa bahía que despierta atracción y admiración.

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