Crónica de un vía crucis

Crónica de un vía crucis

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Un sufrimiento desgarrador de Jesús en la cruz, con místico pedimento para sus verdugos: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”; sí sabían aquellos que lo condenaron a un cruel suplicio. En tiempo actual, lo padecen seres de toda edad y sexo. Con ilustración bíblica: fariseos y saduceos, de sectas judías opuestas que solamente unió con sus dirigentes, llevó a una detención, condena y crucifixión del mesías.

Del latín “via crucis”, camino señalado, con la aflicción o sufrimientos continuados; se padece el pandemónium o pandemonio, desorden exagerado en toda región por todo lo malo que hace daño. Caminos de un vía crucis, con un encadenamiento de cruces en ámbitos geográficos “donde la vida no vale nada, comienza siempre llorando (de niño se llora mucho) y así llorando se acaba”. En su “Camino de Guanajuato”, José Alfredo, con “el cristo de tu montaña, el cerro del Cubilete, consuelo de los que sufren, adoración de la gente”.

La maldad de la acción mala no tiene límites, sea de impulsos violentos y geográficos. Con letra musical de “Humanidad”, “hasta dónde nos vas a llevar por tu trágico sino”, ¿cuál será mi destino? En regiones terrestres, mujeres y varones de toda edad sienten terror, miedo muy intenso, por todo suceso violento perturbador.

Niños no escapan de la acción violenta más irracional. Citemos “Los grandes iniciados” de Édouard Schuré: “los grandes días de Israel mecieron la infancia de Jesús, días de gozo y de duelo, de triunfos y de destierro, de aflicciones sin cuento y de esperanza eterna”. La segunda virtud teológica, la esperanza, sigue de la fe; la tercera es la caridad, que es muy escasa para los que padecen una extrema pobreza con mortal enfermedad. Y la esperanza más poética, en “La cruz sola” del potosino Manuel José Othón: “y cuando al mal el corazón se lanza, así de nuestra vida en el calvario queda la cruz y muere la esperanza”.

La esperanza angustiante de una madre y un padre para recuperar a sus niños migrantes separados en Estados Unidos por la dura política migratoria del gobierno de Donald Trump, quien culpa al expresidente Obama de cruel separación. Trump, que aparece con niños blancos y uno de color en foto de Novedades (Mundo) el 10 de abril, quizá leyó la Biblia o le instruyó su esposa para que repitiera palabras de Jesús a sus apóstoles, quienes prohibían el paso de niños que querían acercarse al mesías: “dejad que los niños se acerquen a mí”.

¿Cuántos seres en terrible sufrimiento pronunciarán “Levántame, Señor, que estoy caído” del español fray Miguel de Guevara.

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