Crónica del desastre natural

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Todo desastre natural provoca un grave perjuicio para la vida humana. Los desastres naturales por lluvias torrenciales con inundaciones; violentos terremotos que provocan el pánico colectivo por catastrófico que solo deja ruinas. Se vive un colapso existencial, por el derrumbe de edificios y viviendas, y el bienestar familiar. En California recientes sismos, uno de mayor intensidad, reavivó el temor al “big one”, un megasismo potencialmente devastador. Y se diría en español e inglés: “Terrible”, “oreadful”.

Recordemos que una de las fallas más famosas, la grieta de San Andrés, en California, se extiende a lo largo de 900 kilómetros en límites de San Francisco, que ha registrado terremotos de mayor desastre como el de 1906, con el colapso de edificios, incendios, y numerosos muertos. Dejó la ciudad en ruinas, una realidad sísmica pavorosa llevada al cine. La falla de San Andrés, en opinión de expertos, se extiende con mayor ruptura subterránea, y es propensa a sismos más frecuentes y de mayor intensidad.

El planeta Tierra con graves afectaciones de un desastre natural que se atribuye al calentamiento gradual de la atmósfera. El ambiente o medio ambiente registra en su entorno o contorno una serie de catástrofes, ocasionadas por un ciclón o un tsunami (ola oceánica gigantesca ) originado por una erupción volcánica o un sismo producido en el fondo del mar. “La energía acumulada podría desatar un gran sismo”, teorizó el doctor Genta Nakano, de la Universidad de Kioto ( Japón ), en conferencia en el puerto de Acapulco, relativa a sismos y tsunamis. Destacó que la placa de Cocos se está moviendo y arrastra a la placa norteamericana que “al sufrir fracturas genera fugas de energía que se convierten en sismos. “Esta zona es muy sísmica, con fuerza acumulada, ejemplificó el científico: “De la comunidad del Papayo hasta este puerto, hay un lugar donde no se ha liberado esa energía” ( Novedades, 9 de julio ). La gente asustada exclama: “Mejor que llueva, y no tiemble”. Se tiembla de miedo por la vida que arrebata, no solo el desastre natural, la violencia que engendra el “lobo del hombre”.

Arrecia el calor, con inicio de la Canícula el 12 de julio, en un periodo de cuarenta días, con un calor más extremo. En astronomía, tiempo en que la estrella Sirio, sale y se pone con el Sol, una estrella considerada la más brillante de la constelación Can Mayor. Un tiempo de males encadenados, de los desastres naturales ocasionados por un violento sismo o terremoto, un destructivo huracán, una fuerte precipitación pluvial que amenaza. Del latín pluviam, lluvia, la precipitación atmosférica, también de la lluvia ácida de la contaminación atmosférica. El gobernador Héctor Flores Astudillo llamó a municipios -de las siete regiones de Guerrero- a prevenir contingencias, cuando Guerrero “ha tenido experiencias muy fuertes” en temporadas de lluvia y huracanes. Y el desastre “atípico”, el que sale de la normalidad, por imprevisto, causa severos daños en regiones terrestres.

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