Crónica del sembrador

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El campesino y agricultor siembran con la esperanza de obtener una buena cosecha de productos agrícolas. Y para un periodo productivo de la siembra, esperan la entrega del fecundo fertilizante para sus cultivos, el abono que acrecienta la fertilidad del suelo.

Fertilizar o fecundar, “la tierra pautada de surcos oía los granos caer”, poético “Sembrador” del tabasqueño Carlos Pellicer. Del latín “campus”, llanura, el campo debe ser abonado con variados fertilizantes que el sembrador necesita para una siembra productiva. La pródiga naturaleza y laboriosa siembra permiten un buen cultivo siempre y cuando el tiempo lo permita, sin el cambio climático más perjudicial para el campo o la agricultura.

Precisa el artículo 27 constitucional “proteger y fortalecer la vida ejidal y comunal” con lineamientos y modificaciones de la Reforma del 6 de agosto de 1992, que “otorga un carácter integral a la transformación del campo”.

“De colores se viste el campo en primavera”, letra musical. Con los fertilizantes fecundadores, campesinos y agricultores desean una buena cosecha. En el campo o campiña, paisaje rural de un hábitat agrupado, se vive con la esperanza de un buen cultivo del campo y de la amistad, salir de la extrema pobreza y marginación que agudizan la subsistencia humana con graves problemas de escasez, afectada salud e inseguridad que rondan el medio rural como zopilotes que revolotean en altura y espacio.

El campesino y agricultor requiere el llamado fertilizante gratuito para sus cultivos con el apoyo de los gobiernos federal, estatal y municipal. El gobernador Héctor Astudillo Flores, con el delegado del Gobierno federal Pablo Amílcar Sandoval y en reuniones con el sector agrícola campesino ofrece flexibilizar la entrega del fertilizante gratuito en las regiones Norte, Tierra Caliente, Centro o valles centrales, Montaña, Costa Grande, Costa Chica y Acapulco, que no cuenta con municipios como las restantes zonas guerrerenses, pero sí con un área rural o conurbada con grandes carencias que padecen los hogares de campesinos, que cultivan la tierra a fin de que produzca plantas, frutos o productos agrícolas vitales para la subsistencia y la venta. Con letra de Lamento borincano (El jibarito), “está lleno de necesidad”.

En décadas pasadas, el variado fertilizante fue muy indispensable para el cultivo, como lo es en tiempo crítico del campo, el campesino y el agricultor. Por decreto presidencial del 10 de junio de 1943, se creó la empresa de participación estatal Guanos y Fertilizantes de México, S. A., Guanomex, para comprar, vender, fabricar, importar y exportar toda clase de fertilizantes orgánicos, químicos y sintéticos, una histórica fundación o creación de fábricas o empresas relacionadas con la producción y venta de fertilizantes.

Y citemos de la Biblia (Génesis): “Jehová sacó a Adán del huerto del Edén para que labrase la tierra”. Y en tiempo remoto y actual, no solamente al varón, hay que ver a la mujer de campo que cultiva para una mejor vida. La mujer, con la belleza de la itálica Flora, y las flores fragantes como la rosa, con cita poética del escritor y patriota cubano José Martí: “Cultivo una rosa blanca para el amigo sincero que me da su mano franca”, es el campesino. En los 50 años de Novedades Acapulco, el cultivo de la amistad fecunda la buena relación entre directivos, personal que labora y editorialistas.

Gracias.

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