Crónica: Derecho y justicia

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El derecho legítimo a la justicia, del respeto a los derechos de los que tienen la razón. Razón, conforme a la justicia, al deber. La justicia consiste en el respeto a los derechos de unos, vulnerados por la injusticia de otros. Los derechos humanos son pisoteados, impunemente, por una cadena de injusticias. La Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada el 10 de diciembre de 1948, por las Naciones Unidas, proclama los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales de la humanidad. ¡La humanidad con sus trágicos sinos!, conduce la inhumanidad, de lo inhumano y cruel, de una acción que priva a humanos del derecho a la vida, y a una mejor subsistencia de seres hacinados en la miseria.

Derechos humanos, conjunto de derechos y libertades considerados inherentes a la naturaleza humana, y que implica su aplicación y respeto por todo el poder político. “El respeto al derecho ajeno, es la paz”, máxima del gran patriota Benito Pablo Juárez, que aplicó a los invasores franceses y al archiduque Maximiliano. Con el recuerdo de sentimental danzón: “Y si Juárez no hubiera -o hubiese- muerto, todavía viviría”. Vive en la historia digna de los patriotas mexicanos.

“El derecho debe ser moral, bueno, en sentido de justicia, considera en libro “Teoría Pura del Derecho”, el jurista norteamericano Hans Kelsen, que significa como categoría moral: “El derecho equivale a la justicia”. Derecho, conjunto de leyes, preceptos y normas a que están sometidos hombres y mujeres, con lo que establece una serie de derechos aplicados con normas o reglas. En “stricto sensu”, la ley es fuente del derecho penal, “objetivamente considerado en el conjunto de leyes, mediante las cuales, el Estado, define los delitos, determina las penas imponibles a los inculpados, y regula la aplicación concreta de las mismas a los casos de incriminación” ( Derecho penal, libro del penalista Fernando Hernández Salinas que obtuvo su postgrado en derecho penal en el Instituto de Administración Pública Guerrerense, lo que es hoy la Universidad Americana de Acapulco).

Con locuciones latinas, unos diremos: “iuris error nulli prodes”, “la ignorancia del derecho a nadie excusa”, y/o “iuris tamtun”, “tan solo presunción del derecho”. Y los derechos del niño, vitales, por vida, salud, bienestar, con la protección familiar o del Estado, cuando una mayoría de niños en regiones terrestres se les priva de derechos elementales, y padecen un aislamiento social y económico en triste situación de pobreza extrema con enfermedades. Niños carecen de protección a la educación y a la salud, como lo establecen los artículos tercero y cuarto de la vigente Constitución mexicana. Niños y niñas trabajan para subsistir, ya no en trabajo digno y socialmente útil, como establece el artículo 123, para toda persona con derecho al trabajo. Y el cuarto constitucional: “Toda persona tiene derecho de vivienda digna y decorosa. En la extrema pobreza, familias en viviendas paupérrimas y frágiles a la fuerza de tormenta o huracán que las destruye.

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