Crónica: La patria de los gritos

Crónica: La patria de los gritos

Comparte con tus amigos










Submit

El Grito, proclamación patriótica en septiembre de 1810 del iniciador del movimiento de la Independencia, Miguel Hidalgo y Costilla; en el año 2020, muy crítico para la patria y sufrida raza, el tradicional Grito en México, con los vítores ¡viva la Independencia!, ¡vivan los héroes!, por las consecuencias fatales del COVID-19 y las medidas sanitarias que evitan concentraciones festivas para evitar riesgos de contagios más mortales. “En suspenso”, la ceremonia del Grito y el desfile patrio.

 

La patria de los gritos por diversas causas que afligen y atemorizan no tiene suspensión o término, como el mortal coronavirus. Y con el grito o griterío, el verbo transitivo oír, gritos altisonantes y discordantes en la patria. Gritos por un quebranto de la salud, sea por COVID-19, o una enfermedad crónica, con la falta de bienestar, o extrema pobreza, que empeoró con el coronavirus; con las consecuencias restrictivas que afectaron a trabajadores con la pérdida de empleos, con áreas prohibitivas por peligro de contagio viral, como son las playas, los centros comerciales o los mercados; con las privaciones de subsistencia y medidas de salud emergentes para evitar contagios del mal viral, que se prolonga con cifras alarmantes de contagios y fallecimientos.

Y se transmiten gritos a nivel nacional, de los que disienten con la oposición de pareceres y opiniones con la discordia más irritable. Gritos y clamores de la aflicción más padecida por personas o familias en una patria festiva. Seres humanos que gritan y lloran por lamentable o lastimosa situación que mueve a unos a la compasión por lo que arrebata la vida, sea la pandemia, una violenta perturbación atmosférica de tormenta, huracán o ciclón con fuertes vientos y desbordamiento fluvial que provoca destrucción y muerte.

 

¿Quién cantará con hondo pesar? Oración caribe (María Teresa Lara), Canto de los negros, Oración del mar. “Piedad… piedad para el que sufre; piedad… piedad para el que llora”. Con poética expresión (Fuensanta): “Hermana, hazme llorar… dame todas las lágrimas del mar”. Sentida poesía del zacatecano Ramón López Velarde, autor de Suave patria, más amarga por una trágica o catastrófica realidad de vida y por elementales privaciones de personas y familias en la diaria subsistencia, más complicada por el virus y las pérdidas resentidas por un destructivo fenómeno climático-atmosférico.

Y para alegrar el estado de ánimo deprimido por lo adverso, el bolero (Navarro-Gil), melodioso y sin gritos: “Sin un amor, la vida no se llama vida”.

 

El odio o rencor, con el egoísmo y la avaricia: no hay una dulce reconciliación (Acrelio Carrillo) entre seres que se amaron o políticos que se odiaron; tampoco el egoísta o avariento no socorre al necesitado. Con expresión de Antonio Plaza: “El ser avariento no ama al prójimo / pasa como el viento, rápido y veloz, frente al hambriento”.

 

Y gritos de terror por el ¡fuego, fuego! de los incendios forestales, con imágenes aterradoras en California, Estados Unidos, que afectan con la extinción a la biodiversidad de especies de flora y fauna; causan destrucción y muertes y la intensidad de fuego, incendio o lumbre, deja en entorno y contorno ambiental un color rojo misterioso que causa miedo como el rojo del semáforo del coronavirus. Verde, blanco con escudo y rojo, de la bandera de México: el rojo, que sería la sangre de nuestras venas que derrama abundante un accidente o hecho violento; el verde, que es esperanza de vida y que se desea contra el COVID-19, y el blanco, que simboliza la paz que se desea en la patria.

 

Comparte con tus amigos










Submit