Crónica: La rueda de la fortuna

Crónica: La rueda de la fortuna

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De los arcanos mayores, una de las variantes más difundidas del Tarot ( juego de 78 cartas de adivinación y cartomancia ), la Rueda de La Fortuna, se refiere a la evolución cíclica de todas las cosas, y a su convergencia a un término común: extremo, límite o último punto hacia donde llega algo o alguien. El periodo existencial. Y del latín fortunam, fortuna, causa indeterminada a la que se atribuyen los sucesos. Fortuna es suerte favorable o éxito ¡Que mala suerte¡, de infortunados seres que padecen epidémico mal, o una enfermedad crónica, pobreza o miseria extremas, violencia, como los emigrantes hondureños que buscan mejor destino de vida, incierto, por retos de migración que enfrentan. El ser que padece  el infortunio como cuento romano del italiano Alberto ( Pincherle ) Moravia: “ Un hombre infortunado se quejaba: “El infortunio me persigue”. Y con locución latina: “audaces fortuna invat”, “la fortuna ayuda a los audaces”. Audacia es osadía, temeridad.

La Rueda de La Fortuna, es Noria, atracción, y define “vuelta al mundo”, “viaje a la luna”, con otras acepciones, es un juego mecánico, de feria o parque, de una rueda en posición vertical, que sube y baja, y vuelve a ascender, con los gritan de emoción o miedo, y miran el paisaje a su alrededor. Tiene vasta historia la mecánica Rueda de La Fortuna, de impactante altura, en países, con la atracción visual en películas. Más la Rueda de La Fortuna es una alegoría de la certidumbre o del destino humano. Destino, hado, divinidad o voluntad divina que regula de una manera fatal los acontecimientos futuros, diremos también los presentes más trágicos que se padecen en regiones. Un encadenamiento de los sucesos considerado como “necesario y fatal”. La fatalidad toca las puertas de seres infortunados.

La vida de seres gira o da vueltas como rueda de la fortuna, con subidas y bajadas por los caminos de la vida que son dificultosos. Del ser que inicia un trayecto de vida, de abajo hacia arriba, en movimiento circular, como los emigrantes hondureños, algunos con el retorno a su país de origen. Una rueda de la fortuna, del político en movimiento con vueltas desesperadas en busca de un objetivo: El poder ejecutivo y legislativo. Fortuna es la divinidad romana de la suerte. Se pregunta: ¿Qué aspirante, sea mujer o varón?, tendrá de su parte la suerte para lograr un cargo electivo.  Y con letrilla del español Francisco Quevedo y Villegas: “Yo he hecho lo que he podido; fortuna lo que ha querido”. Fortuna, hacienda, capital o bienes poseídos, de unos. Otros seres acumulan solo problemas y padecimientos. Desafortunado como males epidémicos que se padecen, lo virulento o violento de conflictos políticos y sociales, entre otras causas, que provocan zozobra, inquietud y temor, con frase “voy bebiendo una copa de espanto” alusiva del gran poeta de Jerez, Zacatecas, Ramón López Velarde, autor de “Suave patria”, más amarga por encadenados males, con frase intercalada: “ Patria, tu superficie es el maíz, tus minas el palacio del Rey de Oros. En “Azul”, el poeta nicaragüense Rubén Darío ( Félix García Sarmiento ), “La canción de oro”, relato que inicia con un mendigo o bardo que llega a las calles de Los palacios, donde irónicamente expresa “Cantemos el oro”, “rey del mundo.” Y por la palabra rueda, en rimas del poeta español Gustavo Adolfo Bécquer: “Gigante ola que el viento riza y empuja en el mar, y rueda y pasa y no sabe que playa buscando va” Que nos inspira en poéticos y musicales “Ritmos de mar”, sobre Acapulco: “Rueda que rueda la onda, vestida de azul marino, acompasa vals la ola, eterno es su destino. De Olas u oleaje que sube y baja como rueda de fortuna.

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