Crónica: La trágica coincidencia

Crónica: La trágica coincidencia

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Una patria de contrastes, de naturaleza o riqueza y pobreza; de contradicciones políticas, sociales y económicas, y de coincidencias de un suceso festivo con el trágico existencial de seres humanos. No se olvida el terremoto muy catastrófico del 19 de septiembre de 1985 en la Ciudad de México, entidades o municipios con grandes pérdidas humanas y destrucción de miles de viviendas y edificios. El terror o pánico se apoderó de personas o grupos humanos con gritos desesperados o angustiados por terrible movimiento sísmico de 8.1 grados en la escala de Richter, ocurrido después del Grito la noche del 15 y el desfile patriótico del 16 (septiembre de 1985), durante el sexenio de Miguel de la Madrid (1982-1988).

 

Y la cita de una coincidencia olímpica con masacre. El año 1968, durante el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz (1964- 1970), la XIX Olimpiada en México, por vez primera realizada en un país (México) de América Latina. Se construyó la Villa Olímpica “Libertador Miguel Hidalgo”, el Palacio de los Deportes, y otros escenarios olímpicos. Y el fuego o antorcha olímpica, que salió de Atenas (Grecia), en trayecto marítimo terrestre hacia la ciudad sede: Ciudad de México. Gritos de júbilo en ciudades o puertos recorridos con el fuego olímpico, con arribo al puerto de Acapulco donde el gobernador Raymundo Abarca Alarcón, encendió la antorcha  en manos de un relevo para ser entregada después al ex campeón de natación Clemente Mejía que la entregó a esquiadores que la condujeron al Club de Yates, donde se incendió el fuego olímpico que trae a colación la coincidencia con el fuego mortal del 2 de octubre de 1968, grandes hechos de sangre, en la Plaza de Las Tres Culturas (Tlatelolco). Con el antecedente: de julio a octubre del 68, sucedieron distintos actos de rebeldía en las escuelas de Educación Superior de la Ciudad de México que culminaron en una mortal represión de lo que se llama “La matanza de Tlatelolco”.

 

Y la trágica coincidencia durante y después del movimiento independentista que inició el cura Hidalgo el 16 de septiembre de  1810, con la consumación de la Independencia, con gritos de mexicanos que lucharon, y posteriormente, los gritos de condena por la artera muerte del gran José María Morelos y Pavón, que dio un grito de rebeldía, antes de ser fusilado el 22 de noviembre de 1815; Morelos rehusó le vendasen los ojos, lo hizo por sí mismo con su pañuelo, e hincado, lo fusilaron  por la espalda con descargas duplicadas, por realistas que encabezó el general de apellido Concha, que fue quien lo hizo preso y comunicó de su detención al virrey Félix Calleja del Rey.

 

Y en tiempo presente de males encadenados en la infortunada patria, el Grito de Dolores, la noche del 15 de septiembre del fatal año de 2020, restricciones de concentraciones humanas para eventos del Grito y el conmemorativo desfile patrio para evitar contagios mortales del letal virus COVID-19. Una patria donde la más importante de las ceremonias cívicas es la de la Independencia. Coincidencia en un mes muy crítico por pandemia, pobreza extrema de personas y familias, y la violencia imparable. Una patria con gritos, clamores y lamentos de un gran sentimiento por el sufrimiento humano que se vive o padece.

 

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