Crónica: Los graves problemas

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La virulencia, calidad de virulento, se padece no solo por terrible coronavirus (COVID-19), ya una pandemia mundial, también se sufre por todo lo que afecta o daña con la violencia, con el odio ponzoñoso y maligno, del ser virulento. No solo el mortal virus es factor ocasional de muertes, el virulento o violento ataca derechos humanos, muy vulnerados en tiempo de un viacrucis encadenado de aflicciones y sufrimientos continuados.

El brote de coronavirus en China, y propagado como mal mortal hacia otras regiones terrestres, desencadena mayor problemática mundial, de problemas reales que provocan honda preocupación y, como problemas matemáticos o algebraicos, encierran una incógnita como la de enfrentar con un medicamento eficaz que frene al coronavirus, causa de gran número de muertos e infectados en países cercanos y distantes a la asiática y oriental China, una de las civilizaciones más importantes de la antigüedad, con vasto territorio más poblado. Atrayente lectura sobre “El mundo chino antiguo” en “Nueva Enciclopedia Universal”, obsequio de 12 tomos de un gran amigo.

“El viento de la primavera difunde la canción del ruiseñor”, poética expresión de Li Po, considerado en su tiempo como el importante de los poetas chinos. En tiempo crítico, de la actual y moderna China, distante de Estados Unidos por situación geográfica y por enconamiento en sus relaciones internacionales, se difundió y propagó el virus mortal que, además de causar gran número de muertes y contagios en países, incluido México, provoca una psicosis de miedo, con perturbaciones que generan compras de pánico, y otras medidas de prevención general, con la virtual amenaza de que la “Suave patria”, hoy amarga, se encamine a una virtual recesión económica que tiene historia en el país.

Con información del gobernador Héctor Astudillo Flores: “Acapulco se mantiene abierto a los visitantes pese a la contingencia”. Posible riesgo por virus o posibilidad de que suceda o no algo malo.

Diremos con optimismo poética expresión del tabasqueño Carlos Pellicer: “Trópico, ¿para qué me diste las manos llenas de color? Todo lo que yo toque se llenará de Sol”. Exclamemos “¡bendito sea Dios”, no deseamos la salación por infección viral en un puerto tropical. Bueno, tampoco deseamos el mal del coronavirus o de lo que ocasiona el ser virulento en otro lugar.

Lamentable por causa del coronavirus y evitar contagios, la suspensión en regiones del tradicional Viacrucis en Semana Santa. Viacrucis: un camino señalado con 14 estaciones que representan los pasos de El Calvario en memoria de la Pasión de Jesucristo. Se sufre un calvario como sufrimiento prolongado.

Y, por las 14 estaciones de El Calvario, de las cuatro estaciones del año, inició el sábado 21 de marzo “¡la primavera, ya quimérica, por ilusoria espera de lo que no llega!”.

Y se pregunta por los nocivos efectos del cambio climático global: Cuernavaca (Morelos), ¿la eterna primavera? Por su clima agradable, en poema del regiomontano Alfonso Reyes, “¡A Cuernavaca voy! Dulce retiro”.

Y con poética frase del bien nacido en Ciudad de México, José Emilio Pacheco: “En el lento cadáver de las horas, la noche va dejando transitorios venenos”. Por el coronavirus, hay que evitarlos con las recomendaciones en salud que se hacen.

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