Crónica: Los seres vulnerables

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El verbo transitivo vulnerar (del latín vulnerare), de lo que causa daño o perjuicio, física y moralmente. Vulnerar es quebrantar, infringir una ley, precepto, disposición, etcétera. Y también el verbo transitivo quebrantar, es romper, separar con violencia las partes de un todo: quebrantar las normas establecidas, norma o regla general sobre la manera de cómo se debe obrar o hacer algo. Quebrantar la moral y la salud, y/o de lo que causa pesadumbre, lástima o piedad. Hay quienes, místicamente imploran: “Señor, ten piedad de nosotros”. Inhumanos o insensibles al sufrimiento ajeno, no conocen la piedad.

 

Y con el verbo pronominal quebrantarse, resentirse o afligirse mucho, del o los mortales que experimentan con dolor físico y moral por una enfermedad crónica o epidémica como el COVID-19, u otra situación o circunstancia adversa que padecen. Se sufre un quebranto con desaliento por afectación a la salud, y a la economía del colapso (caída) en los precarios ingresos familiares, laborales, comerciales, y por un déficit  de ingresos  la queja empresarial. Personas, familias o colectividad, con la insuficiencia de recursos económicos para enfrentar una penosa existencia y subsistencia.

 

¡Cuántos seres vulnerables padecen una deficiencia física, o enfermedad crónica!, en una lastimosa situación de extrema pobreza, unos sin hogar, y sin los medios para subsistir. El coronavirus que se prolonga sin remedio, tornó más crítica condición de vida de seres muy paupérrimos, muy pobres. Se observa en puerto un cuadro desolador de enfermos, privados de la vista, de extremidad del cuerpo, sea una pierna o brazo, también privados de seguridad social o bienestar, en calles donde imploran la piedad con la caridad. Humanidad, define condición o naturaleza humana, con la bondad, amor y compasión hacia seres que necesitan la ayuda o protección a deplorable situación de vida.

 

Y citemos el humanismo, conjunto de tendencias individuales y filosóficas con el objetivo de desarrollar las cualidades esenciales del ser. Remonta historia el humanismo al Renacimiento, época de reforma intelectual, moral y espiritual del ser humano con la iglesia. El humanista es la persona versada en humanidades, aplicada a los estudiantes y literatos de los siglos XV y XVI con revalorización de obras de la antigüedad clásica. El humanitarismo, es la actitud humana en la que predominan los sentimientos humanitarios. Hay seres compasivos del sufrimiento de mortales. Humanizar, es lo que hace falta a gobiernos de naciones cercanas o distantes en una frontera sin límites de la extensión de la extrema pobreza y de la pandemia más terrible que se padece con mayor pobreza y hacinamiento de los grupos vulnerables.

 

Humanizar es hacer más humano, y menos cruel, o duro, al que aplica la ley por su propia mano. El humanitario es humano, solidario, con los vulnerables. En asistencia social, se aplica el adjetivo humanitario a la actitud de la presidenta Adela Román Ocampo, por la entrega de una vivienda digna para dos menores de edad y un discapacitado, huérfanos, al perder a su madre hace dos meses (Novedades, 3 de agosto). Y si hablamos de vulnerables a todos los males que amenazan o acechan en una oscuridad de vida, citemos locución latina: “vulnerant omnes , ultima necat”, “todas hieren, la última mata”, en referencia a las horas que marca el reloj. Que trae a colación el sentimental bolero del cantautor Roberto Cantoral, y que alcanzó resonancia musical con el trío “Los tres caballeros”, “Reloj  no marques las horas… porque mi vida se acaba”.

 

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