Crónica: Males aflictivos

Crónica: Males aflictivos

Comparte con tus amigos










Submit

El adjetivo aflictivo, de lo que causa aflicción, con la incertidumbre, falta de certidumbre, certeza o certitud, del conocimiento seguro, claro y evidente de las cosas, de todo lo que existe, bueno y malo. Con la interrogante, incógnita, se pregunta: ¿Cuándo terminará?, la pesadilla que se padece despierto, del COVID-19, y otros virus letales, con los contagios y decesos muy sentidos en regiones terrestres. Seres con mal destino, en la incertidumbre, en máxima del poeta latino Virgilio: “incerti quo fata Ferrant”, “estoy incierto, no sé dónde me llevará el destino”

Un encadenamiento de los sucesos fatales, destinan a infortunados seres a un sufrimiento prolongado. Y para enfrentar los males que asuelan y desuelan, locución latina: “alea iacta est”, “la suerte está echada”, relativa a la toma de decisiones ante la incertidumbre. La incertidumbre, principio de indeterminación, falta de determinación o resolución, para enfrentar y solucionar problemas o conflictos que afectan a personas, familias, en determinada región, sean por la falta o escasez de agua, con la insuficiencia de recursos económicos y alimenticios, y la amenaza violenta.

La incertidumbre es duda, por cuestiones que quedan pendientes de resolución. El virus, y la virulencia, “un atacante virulento” por el virus letal, y/o del violento que ataca a otro ser, no tienen fin, de que termine como el odio que impulsa a desear o hacer un mal a alguien. Se pregunta como el poeta argentino Juan Gelman, en “Límites”: ¿Quién dijo alguna vez, hasta aquí el amor, hasta aquí el odio? El odio incontenible como mal epidémico, o violento. Y el amor, por ser una palabra abstracta, muchos prefieren llamarle el querer, un sentimiento que se patentiza en una buena relación sentimental. También es de duda en sentida composición musical de Minerva Valdez Alizondo, “Interrogación”, que grabó con éxito Julio Jaramillo: “La cruel incertidumbre de tu amor me mata…”, con la duda en letra: “Ya no creo en nada/ hasta dudo de ti…”.

Las aflicciones con las preocupaciones, la inquietud, congoja y angustia, por sufrimientos encadenados. Para los filósofos existencialistas, angustia es una experiencia metafísica -relativa al ser, pensamiento y existencia- por la cual el hombre toma conciencia. El filósofo alemán Martín Heidegger, y el sentimiento fundamental de la existencia: Inquietud, angustia, asombro, pena, y etcétera, por situaciones o condiciones de vida en la incertidumbre, falta de certidumbre o conocimiento para conocer y encontrar un mejor destino de existencia cuando hay un colapso o caída de bienestar o economía, más doméstica, por la falta de dinero. Una crítica situación familiar en estado paupérrimo, muy pobre. Se escucha el llanto que llena de angustia a una madre, el grito de una niña o niño que gritan: “¡Mamá, tengo hambre!”.

La aflicción, de afligirse, por un dolor moral o físico, con el verbo transitivo y pronominal afligir, por una grave enfermedad, crónica o vírica, o situación paupérrima en un hogar que llena de preocupación angustiante a una familia que carece de recursos vitales de la subsistencia, por la falta de bienestar, dinero y alimento, salud, y falta o escasez de agua. Una gran mayoría de seres afligidos con la angustia por todo lo que agudizó la pandemia, problemas de existencia y subsistencia que se agravaron en regiones, con seres infortunados que padecen hambre o hambruna. Triste destino por el infortunio que se padece.

Comparte con tus amigos










Submit