Crónica: Muerte sin fin

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En un mal derrotero de vida, seres inocentes que perecen por una acción violenta. Con el verbo intransitivo y pronominal ir, con la expresión “ir alguien por malos derroteros, caminos o destinos”. La mala suerte de la familia LeBarón, seis niños y tres mujeres víctimas de una masacre; siete menores fueron rescatados, y una bebé de siete meses, Faith Marie Johnson, fue encontrada con vida. ¿Quién ordenó la ejecución, sin piedad alguna, de los niños y mujeres LeBarón? Los evangelios le atribuyen la degollación de los inocentes (niños) a Herodes I el Grande —¡grande fue la masacre de niños!— , todo por buscar y desear la muerte del niño Jesús. Jesucristo, en un viacrucis, locución latina del camino de la cruz, destino doloroso del mesías.

Una muerte sin fin de inocentes de tiempo remoto al actual. La alegórica poesía del tabasqueño José Gorostiza, “Muerte sin fin”, hondamente dramática. En una realidad de vida, muerte sin fin, patética en lo trágico existencial. “Vida y muerte inconciliables”, subraya Gorostiza. No hay conciliación para la paz. No pueden conciliarse ni armonizarse los que se confrontan por un poder opuesto con sus ideas e intereses. Con la masacre de miembros de la familia LeBarón, avivó la llama del terror.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofreció ayuda militar a México para iniciar una guerra contra los cárteles. El presidente Andrés Manuel López Obrador la rechazó: “Los problemas de inseguridad que enfrenta México no necesitan de la intervención de ningún país extranjero. Es un asunto que al gobierno de México corresponde atender de manera independiente y haciendo valer nuestra soberanía”. La violencia, imparable en estados con sus respectivas regiones y municipios. Por el temor de cruzar caminos peligrosos, quién diría, como el zacatecano Ramón López Velarde, el autor de “Suave patria”, que es dura y amarga, en “El retorno maléfico”: “Mejor será no regresar al pueblo, al edén subvertido que se calla con la mutilación de la metralla”.

La tensión más tirante en las relaciones internacionales, la del gobierno mexicano con el de Estados Unidos, ¿se tensan?, por discordancia en materia de seguridad. Se pregunta cuál será la medida que adoptaría Trump por la masacre en los límites de Sonora y Chihuahua, que tensó pánico a las inocentes víctimas del violento ataque, los ánimos de la sociedad con imágenes difundidas y tensa las relaciones entre México y Estados Unidos con la amenaza de una reacción de la fuerza armada por parte de Trump. ¿Quién desea la guerra? , con lectura en “La tonada de la sierva enemiga”, del regiomontano Alfonso Reyes: “Entre dientes, mal se oyen palabras de rebelión, ¡guerra a la ventura ajena, guerra al ajeno dolor! Una canción de los desahogos, ahogados en temor”. Esta frase, aplicable a los sufrimientos morales y físicos por la violencia.

Los conflictos internacionales terminan en una guerra. Por el conflicto en la frontera de Texas entre México y Estados Unidos del 8 de marzo al 12 de mayo de 1846, el presidente James Knox Polk declaró la guerra a México el 13 de mayo del citado año. Las hostilidades terminaron con “un tratado de paz, amistad y límites” el 2 de febrero de 1848 y Estados Unidos le arrebató a México 2.5 millones de kilómetros cuadrados de su territorio. Y, por la masacre de familia de los LeBarón, el presidente de México rechaza la intervención de Estados Unidos, que gobierna un presidente belicista que preconiza el empleo de la fuerza en las relaciones internacionales.

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