Crónica: ¡Qué vida, señor!

Crónica: ¡Qué vida, señor!

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La suma en aumento, de contagios y decesos con cifras alarmantes por COVID-19; la resta, de restar, ya no aritmética, matemática o algebraica, más aplicable a lo que falta que suceda con otro mal vírico, con la diferencia de magnitud epidémica; multiplicación, de aumentar o transmitir contagios con fallecimientos por el letal coronavirus, y la división, de dividir, no solo opiniones en el aumento o disminución de pandemia. Y en fase más intensiva del virus, se dividen opiniones sociales-políticas, con gobernantes en defensa de sus respectivos intereses en la discordia, desavenencia y oposición más virulenta y ponzoñosa en contraofensivas.

 

¡Qué vida, señor!, tan sufrida por un encadenamiento de padecimientos: COVID-19,  o  enfermedad crónica, hambre o hambruna en regiones, sin el recurso indispensable para la diaria subsistencia. Las epidemias siempre han existido en tiempo y espacio geográfico, con la amarga experiencia que toca vivir a seres humanos afectados con las consecuencias que han dejado los brotes epidémicos prolongados como el COVID-19, al que se suma aparición de nuevo coronavirus “más peligroso”, divulgó el gobierno de Vietnam, con brote en la ciudad  Da Nang (Novedades, 28 de julio). Y a nivel mundial, se intenta frenar una “segunda ola” de coronavirus que ha multiplicado contagios y decesos en regiones terrestres. La pandemia, como la impetuosa ola de mar, es incontenible. Con voz hebrea, amén, ciertamente.

 

Males o calamidades azotan territorios como Atila, rey de Los Hunos. Y de la mitología griega, la caja de Pandora (la primera mujer de la antigüedad; en La Biblia, Eva). Según mito, Pandora, responsable del mal venido a la Tierra, por haber abierto la caja prohibida de todos los males y calamidades, en la que Zeus, divinidad griega del panteón, había encerrado todos los males.  El mito de Pandora se convierte en tiempo crítico en una cadena de males que se expanden por el planeta Tierra. Una trágica existencia por males virulentos o violentos.

 

Y se difunde vacuna inmunizante contra COVID-19, en Rusia, con la producción de dos vacunas contra el coronavirus que estarían en septiembre y octubre de 2020 . Vacuna potencial que en Rusia, se aprobaría en el mes que inicia (agosto), y se administraría a trabajadores de la salud. Medidas curativas o sanables contra COVID-19, extreman en el medio rural con la aplicación de medicamentos o remedios curativos extraídos de la planta, medicina herbolaria. Con cita de locución latina relativa a la salud: “Contraria contrariis curantur”, “los contrarios  se curan con los contrarios”. No se refiere a los enemigos, sí a la tesis de la medicina alopática que se opone a la tesis de los homeópatas : “ Similia similiabus curantur”, “los semejantes se curan con los semejantes”. Antibióticos contra chochitos ( frutos de plantas). Y del tabasqueño José Gorostiza, “El enfermo”: “En sus ojos mortecinos, se reflejan las cosas con candor, mientras la queja fluye a los labios exangües de dolor”. Lastimosa situación, oprime  sensible corazón, por viral afectación. Y digamos  con una expresión optimista, “Sursum corda”, “¡arriba los corazones!”. Y se pregunta: ¿Cuándo se exclamará con alegría? ¿Cuándo una vacuna efectiva contra el mortal coronavirus? Ojalá, con otra expresión: “subiata causa, tollitur effecctus”, eliminada la causa desaparece el efecto”.

 

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