Crónica: Un mundo raro

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Del latín Rasum, el adjetivo raro, poco frecuente. Raro, con la rareza y extrañeza, en tiempo de otra pandemia mortal, el ser con el cubrebocas o protector plástico del rostro para protegerse de contagio del letal COVID-19. Raros seres que se miran unos a otros como extraños, o seres de otros mundos, extraterrestres que a lo mejor existen como los ovnis que difunde don Jaime Maussan en programa “Tercer milenio”.

Raro, con mayor rareza, el cambio climático global que amenaza la Tierra ya con sus consecuencias catastróficas por mayor número de fenómenos atmosféricos de intensidad pluvial que provoca grandes corrientes de inundaciones devastadoras que dejan en Europa u otros continentes, el mayor desastre con miles de damnificados. La rareza de cosas que ocurren en “un mundo raro”, sentimental canción de José Alfredo Jiménez.

El sufrimiento humano con la efluxión de lágrimas (llanto), y lamentos de seres por el infortunio que toca vivir y padecer, por una catástrofe, suceso desgraciado que altera gravemente la normalidad en determinada región, con sus habitantes que enfrentan mayor pobreza, hambre y hambruna. Se encadenan por el cambio climático más severo en 2021, los fenómenos atmosféricos con daños, los incendios forestales que arrasan hectáreas y extinguen especies de flora y fauna, y por su propagación a viviendas, provoca mayor penuria para familias que son alejadas del pavoroso siniestro.

La mujer, con la rara virtud de su resistencia moral, por todo mal que afecta su entorno y contorno de vida, derrama sentidas lágrimas por su hogar en ruina, sus niños con hambre y en peligro por todo lo que amenaza. Lágrimas como lluvia intensa de llanto por lo que oscurece o ensombrece la vida de seres afligidos, con la crisis económica que padecen, y los cambios de vida muy complicados que provoca una emigración a tierras lejanas o cercanas, como la “Peregrina”, “de ojos claros y divinos”, que inspiró la periodista norteamericana Alma Reed, al compositor yucateco Ricardo Palmerín, que compuso sentimental canción a petición del gobernador de Yucatán (1917), Felipe Carrillo Puerto.

Mujeres de ánimo y valor trabajan para enfrentar la crisis económica, y llevar el sustento al hogar, para sus hijos, e incluso para que el marido no muera de hambre. Con el sufrimiento a cuestas, la sufrida mujer trae a colación del poeta español Dámaso Alonso: “Oh, sombras vagamente humanas, tristes mujeres de aire o de gemido. Se difundió imagen de sufrida mujer cubana que derramó sentidas lágrimas por los niños que tienen COVID, y por todo lo que padecen en Cuba, sin recibir ayuda a situación paupérrima, muy pobre de vida. Sin los recursos vitales de la subsistencia, una existencia muy sufrida de seres humanos que padecen males encadenados en un mundo muy raro. Preguntó un guasón a otro con cubrebocas: ¿Quién eres? ¿De dónde vienes? Con la respuesta: Me llamo marciano, y tú eres un terrícola que me provoca risa. Con todo lo que causa rareza o extrañeza, hay quienes recurren al recurso del buen humor, terapéutico y curativo, para el mal humor.

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