Crónica: Vivir de milagro

Crónica: Vivir de milagro

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Con el verbo intransitivo vivir ( del latín vivere ), tener vida, estar vivo. Vivir, vida, significa el conjunto de recursos o medios de vida y subsistencia. Vivir de milagro. Infinidad de personas y familias en regiones terrestres, carecen del recurso económico y alimenticio en penosa existencia ¡Qué vida tan paupérrima, muy pobre!, de seres afligidos en crítica situación lastimosa. Viven de milagro, por los peligros mortales que han librado. Unos han muerto, y otros han sobrevivido de los contagios de la pandemia COVID-19, de un terremoto, huracán con inundaciones que han afectado y dañado a familias que perdieron la vida de un ser querido, y sus viviendas. Numerosos los damnificados que ya padecían la pobreza. Viven de milagro familias con niños desnutridos que lloran. Están enfermitos y tienen hambre.

Mortales con temor al contagio del mortal coronavirus, pedirán a Dios, ¡que desaparezca el COVID-19! Otros desesperados por la falta de dinero, pedirán al Supremo un “mil-agro”, un billete de mil pesos. Mujeres y varones de toda edad y sexo, recurren como alternativa honesta de subsistencia al comercio ambulante, con la queja de unos de baja venta de productos que ofertan, y pedirán a diosito les socorra en crítica situación. Con todo lo que ha ocasionado el coronavirus, personas y familias viven de milagro que se atribuye a una intervención divina. Aspirantes a una candidatura por un partido o coalición a la gubernatura, ¿pedirán a Dios?, ¡quiero ser gobernador! Un misterio del poder, ya no divino, sí político-electoral ¿Quién ganará la gubernatura en Guerrero?

Un mal derrotero de vida para muchos seres, de los que fallecen por letal virus, y los que sobreviven, por cualquier infausto acontecimiento fatal que provoca terror, sea un demoledor sismo o la violencia incontenible como el coronavirus. Los temibles males se padecen con la ancestral miseria, con migajas de alimentos, como letra musical sentimental: “migajas de besos, limosna de todo”. Aumenta la mendicidad por la necesidad de gente que carece de los recursos elementales para la existencia y subsistencia: dinero y alimento. Sufridos seres abrazan las tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad. Y piden un milagro para salir de la crisis económica que afecta a grandes grupos humanos.

¿Dónde está la piedad?, la virtud que nos hace tener compasión de los males ajenos, con la ayuda humanitaria a seres que padecen la inopia, pobreza, con niños desamparados que sufren una enfermedad con el hambre en un estado lastimoso de desnutrición. Viven de milagro. Y se pide un milagro para salir de lastimosa situación lacerante que es causa de un intenso dolor moral por los padecimientos encadenados. Seres humanos con mayor sufrimiento cantaría de Agustín Lara ( Aguirre y Pino ), “Santa, sé mi guía en el triste calvario de vivir”. ¡Qué calvario!, por toda calamidad que nos toca vivir y sufrir. Vivir de milagro, por todo lo que amenaza la existencia y subsistencia. Qué ser infortunados, exclamará con angustia, “el infortunio me persigue”, como lectura de unos de los “cuentos romanos” de Alberto Moravia: “Un hombre infortunado”.

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