Crónicas de pasiones humanas

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Pasión es la inclinación impetuosa hacia lo que se desea. Anhelo de mujer y varón, por una vocación del BUEN SER. Y con educación crecer, con un moral valor.- ¡Mami, quiero ser político! – ¡Ay, mi niño!, ¿Para qué? – ¡Quiero ser rico! La pasión por una profesión o actividad, periodista, escritor, poeta, músico, actor, o artista plástico, entre otros deseos. Son pasiones humanas. El nicaragüense Rubén Darío (Félix Rubén García Sarmiento ), combinó su vocación poética, y su oficio periodístico, con su pasión de cuentista. Su poético “Azul”, color de cielo, inspiración del desvelo, su lectura es consuelo.

Pasión es una emoción fuerte y continua que domina la razón, y orienta toda conducta a una acción buena o mala, humanitaria o inhumana por cruel. “Una pasión ( nos ) domina” como letra musical revolucionaria de “La Valentina”: Al hombre exaltado, excesivamente apasionado, domina la pasión. Y diremos que la política es una pasión, impulsa con razón y sin razón, a una ríspida confrontación.

Y un político culto, dominado por legislativa pasión, extremó el insulto, con excesiva exaltación. Don Porfirio Muñoz Ledo, con agresiva imprecación, ¿tendría razón?, por su presionada dimisión, ¿Quién de los diputados para su renuncia, levantó el dedo? Bueno, su salida como presidente de la mesa directiva en la Cámara de Diputados, es conforme a un año ¡ Moral daño, para Porfirio, dejar un poder legislativo, ya dirá cuanto lo extraño! En una legislativa controversia,, de una discusión larga, reiterada y apasionada en defensa de respectivos intereses políticos y partidistas, la legisladora panista Laura Rojas, sustituye a Muñoz Ledo, como presidenta de la Cámara de Diputados para un segundo año de la legislatura. Y con toda impugnación de diputados y sus respectivos partidos, se designaron los vicepresidentes: Dolores Padierna, de Morena; Marco Antonio Adame, del PAN, y Dulce María Sauri, del PRI.

Y luego de ser suplido en cargo legislativo, Don Porfirio, se retiró del asiento en la mesa directiva, y bajó con su pasión de la tribuna para ocupar una curul en el pleno legislativo, “entre aplausos y arengas” ( Novedades, de septiembre ), de “Porfirio, Porfirio, Porfirio”- NO el dictador Porfirio Díaz, sí el liberal Porfirio Muñoz Ledo-, quien con resignación a cuestas habrá murmurado: “Yo aquí me quedo…” Porfirio, un liberal y apasionado político, y apasionada defensa de sus ideales, de su partido Morena, y por su forma de actuar o reaccionar en disputa contra sus adversarios políticos- hoy legisladores- fue aplaudido hasta por diputados de otros partidos. Y quizá don Porfirio diría frase como en “Pasionaria” del mexicano Agustín F. Cuenca: “Cuanto más callo, mi pasión se aviva”.

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