De Betón a los Lebarón

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En 1914, cuando Venustiano Carranza Garza se había autoproclamado Jefe del Ejército Constitucionalista y Encargado del Poder Ejecutivo Federal, los esbirros de Pancho Villa, encabezados por el general Rodolfo Fierro asesinarían al terrateniente inglés Gorge Bentón, después de que ese personaje se presentó altaneramente ante el centauro del norte para que le devolviera sus tierras por él, confiscadas cuando fue efímero gobernador de un mes de Chihuahua.

El asesinato de Bentón, que no fusilamiento desataría un conflicto internacional con Estados Unidos e Inglaterra, cuya nación no tenía relaciones diplomáticas con México y todos los asuntos relacionados con sus ciudadanos y empresas los resolvía por la vía diplomática de Estados Unidos. Woodrow Wilson el presidente gringo se puso muy perro ante Venustiano Carranza y exigió entregar el cuerpo de Bentón que había sido sepultado clandestinamente en un paraje de la sierra, advirtiendo que ni por equivocación se les fuer a perder ese cadáver. Fue entonces, cuando el general Villa respondió: “Mis tumbas no se pierden” y ordenaría al general Fierro desenterrar al terrateniente inglés, y Fierro se vería obligado a fusilar al muerto para entregarlo fusilado a Estados Unidos y evitar con ello que México fuese invadido por el ejército norteamericano.

¿Por qué hago historia? Mire usted: Poco más de un siglo después se produce entre Chihuahua y Sonora y a casi en la frontera norteamericana una masacre de norteamericanos, prácticamente toda una familia conocida como los LeBarón, unos mormones que cuentan con doble nacional: Gringa y mexicana, de acuerdo con un convenio firmado en el régimen de Álvaro Obregón Salido. Y, por si fuera poco, cuentan con un gran poder entre las élites del partido republicano en los yunaites. Los LeBarón incluyendo a niños fueron liquidados por las mafias “que tienen gran poder en la región serrana de Chihuahua”, según lo reconocería el presidente López Obrador.

La masacre ya desató otro conflicto internacional entre México-Estados Unidos pues sin recato alguno Donald Trump ofreció “Al gran presidente de México, por sí él no puede, ayuda para acabar con esos monstruos, que conforman todo un ejército y para liquidarlos, dijo que tiene otro ejército para enfrentarlos y borrarlos de la faz de la tierra”.

¡Intervencionismo puro! Otro agravio más contra el ejército mexicano ¿Por qué? Porque sin mencionarlo, el pelos de elote nos dice que el ejército mexicano no sirve. Ello nos dice porque la bestia trumpiana le preocupa “la debilidad de México” ¿no será la debilidad del presidente de México?… La cuestión es que, quiera o no quiera López Obrador las instituciones de inteligencia norteamericana como el FBI, la DEA, la CIA y otros, meterán sus narices en el caso LeBarón haya, o no convenios de colaboración entre ambas naciones.

El señor López Obrador habla de que somos una nación independiente ¿Desde cuándo señor presidente?, porque el intervencionismo norteamericano en la nación azteca ha sido ponzoñosamente histórico. Y como ejemplo basta recordar el Golpe de Estado que se gestó en la embajada gringa.

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