Democracia paritaria

Democracia paritaria

Comparte con tus amigos










Submit

A lo largo de la historia, la sociedad ha consolidado en su imaginario una serie de tareas y roles que fueron asignados como propios de cada género; de este modo, el género femenino lo han querido identificar con la fragilidad, debilidad y con las tareas domésticas, mientras que el masculino se ha asumido como un género naturalmente poseedor de la fuerza, la inteligencia y el más apto para desarrollar las labores públicas. Esta estereotipación de los géneros ha permitido clasificar de manera meticulosa el papel que juegan los hombres y las mujeres en la dinámica de la sociedad.

La paridad fue utilizada por primera vez en los círculos feministas franceses aproximadamente en 1986, porque como lo dijo Slediewski, “no es posible una democracia real si la cuestión de la igualdad entre hombres y mujeres no se plantea como condición política previa tocante a los principios constitutivos del régimen, exactamente de la misma manera que el sufragio universal”. Es esta la importancia de la justa igualdad como un principio democrático, que como tal debe ser acatado y respetado por todos los actores de la vida política. Con ella se busca generar una cultura de aceptación, al poder postularse de forma universal, y no generar su incumplimiento mediante vicios históricamente culturales como la discriminación, de cualquier tipo, o atajos por parte de los partidos políticos para evadir la postulación a candidaturas mediante cuotas u otro sistema.

Hoy en día, el movimiento paritario se ha convertido en uno de los protagonistas principales de la agenda política y el debate público, especialmente cuando hablamos de la igualdad de oportunidades en la participación entre hombres y mujeres dentro del juego democrático. Como consecuencia de una demanda constante de igualdad sustancial en el ámbito de lo público, se ha ido consolidando un marco normativo que pretende garantizar el respeto de la paridad de género en materia electoral, permitiendo a las mujeres ocupar más y mejores espacios de participación política.

El Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) menciona que dos de los principios fundamentales, para el pleno desarrollo de la democracia, son la igualdad y la no discriminación. “La igualdad y la no discriminación son conceptos complementarios; el primero se refiere al sentido positivo del derecho, en la medida que implica acciones por parte del Estado para garantizarlo, mientras que el segundo es el sentido negativo, en tanto requiere la abstención del Estado”. Dicha relación implica obligaciones exigibles a los Estados por parte de sus homólogos, por ello se encuentra este tema en cuestiones internacionales.

Actualmente, la búsqueda por la democracia paritaria es un compromiso que diversos países del mundo han asumido a través de la firma de diversos instrumentos regionales e internacionales, los cuales tienen como objetivo común la obligación para los Estados parte de garantizar:

– Un trato igualitario entre hombres y mujeres, así como de condenar la discriminación por cuestión de género.

– El reconocimiento de los mismos derechos político-electorales a las mujeres que los reconocidos para los hombres, principalmente el derecho al voto activo y pasivo.

– La participación política femenina en igualdad de condiciones.

– La prevención, sanción y erradicación de la violencia política y de género.

– La implementación de medidas afirmativas temporales que ayuden a concretar la igualdad material entre los géneros.

En lo que respecta a nuestro país, la reforma político-electoral, publicada el 10 de febrero de 2014, constituye la obligatoriedad por parte de los partidos políticos para registrar el 50 % de cada género para las candidaturas del Congreso de la Unión y las legislaturas locales. Asimismo, este decreto estableció la creación de una Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (LEGIPE), así como una Ley General de Partidos Políticos donde se tutela y garantiza la paridad de género en las candidaturas, de igual manera establece las sanciones que deben imponerse por el incumplimiento de la ley. La paridad de género absorbe un rango constitucional visible en los artículos 1, 4, 35 y 41. Hace un par de meses el Instituto Nacional Electoral emitió un acuerdo que obliga a los partidos políticos a postular por lo menos a siete de las 15 candidaturas para las gubernaturas que estarán en juego en las elecciones del 2021. Esta decisión fue objeto de impugnación ante la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, el cual ratificó, por lo que consideramos que se fortalece a la democracia paritaria en México.

Considero que si bien nuestro país ha tenido un avance en el reconocimiento y la tutela de derechos políticos y electorales para la mujer, la legislación resulta ser insuficiente, ya que se debe consolidar a la paridad de género como forma de vida. Es justo y necesario.

Comparte con tus amigos










Submit