Demócratas contra México

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A VER, A VER… EN 2012, casi al final del sexenio de Felipe Calde-rón, Andrés Manuel López Obrador calificó de fallido a ese gobier-no porque había arrojado sesenta mil homicidios dolosos, además de haber utilizado al Ejército y la Marina contra la delincuencia organizada. ¡Válgame Dios!

Y al gobierno de Enrique Peña Nieto, a pesar que le regaló el par-tido Morena y tres mil millones de pesos para gastos, también no lo bajó de ser un sexenio fracasado, por tener un PIB de 2.4 promedio, con índices delincuenciales al alza y un Ejército cómplice.

Perooooo… ¡Oh justicia divina!, a un año y medio del gobierno de López, los homicidios dolosos rebasan los 65 mil… Sin contar los feminicidios, secuestros, extorsiones, asaltos… ¡Imagínense!

Andrés Manuel además descaradamente, sin andarse con me-dias tintas, militarizó la seguridad pública con la Guardia Nacional –su Guardia Pretoriana-, sin contar con que a los altos mandos de la milicia les dio sendos contratos millonarios para construir el aeropuerto de Santa Lucía y el Tren Maya, en tanto que a la Marina, el negocio de los puertos mercantes, entre otros… Mientras que a los soldados los convirtió en albañiles. ¡Imagínense!

Alfonso Durazo Montaño, titular de Seguridad y Protección Ciudadana, responsable de pacificar al país, en su último informe frente a Andrés Manuel, no supo explicar por qué del rotundo fracaso.

Solo habló de las buenas percepciones, como si eso les pudiera salvar la vida a las víctimas. Solo demagogia barata.Lo peor: López Obrador se hizo cómplice de esa palabrería.

Durazo Montaño desde luego no se la cree y sabe que tampoco el pueblo. Pero bueno, se prepara para competir como candidato a gobernador por Sonora. Su sueño dorado, desde los años noventa, cuando militaba en el PRI. Y volvió a renacer esa esperanza cuando brincó al equipo del PAN, con Vicente Fox, pero se frustró su sueño por sus choques con Martha Sahagún, hasta ahora que saltó a la ultraizquierda de Morena.

Y sí, mientras hace maletas para viajar a Sonora, ya en la puerta de su oficina hacen fila varios oportunistas e improvisados para ocupar su asiento, entre los cuales están los subsecretarios Ricardo Mejía Berdeja y Leonel Cota Montaño. También está Manuel Espino, ex presidente del PAN, un ultraderechista converso a la ultraizquierdista. Y desde luego el titular de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, Omar García Harfuch, quien sufrió un aten-tado supuestamente por el Cártel de Jalisco Nueva Generación, sin que el Gobierno fede-ral lo haya confirmado hasta ahora. Un hecho extraño, muy parecido a una simulación propia de la cuatroté. En el relevo, hay quienes se aventuran a señalar a un general en retiro como el sustituto, pues lidiar con militares y marinos, no cualquier grillo.

Durazo, si bien ansía ser gobernador de Sonora pero no la tiene fácil. Inclusive po-dríamos adelantar que perderá las elecciones, pues no lleva en las manos nada bueno que ofrecer a los sonorenses.

Le echarán en cara, sin duda, sus fracasos en Seguridad Nacional y desde luego sobre el caso Ovidio, hijo del “Chapo” Guzmán, a quien dejó ir; sin contar con sus nexos extraños con Amado Carrillo Barragán, hijo de Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”, al que le compró una propiedad, en febrero de 2012, a través de la “Inmobiliaria Alta Sierra”, ostentándose como administrador único y director general de la empresa. Ese trompo a la uña, todavía falta por ver su desenlace.

Aunque Alfonso cuenta, según parece, con el pleno apoyo de Andrés Manuel, pero también los candidatos que perdieron en Coahuila e Hidalgo tenían ese apoyo total. Y les dieron hasta por debajo de la lengua. O sea, hoy ya no es garantía de triunfo electoral mostrar la carta del pejelagarto.

De ahí, pues, que pretendan cambiar el estribillo de “Es un honor estar con López Obrador”… A “ES UN HORROR ESTAR CON OBRADOR”.MIENTRAS TANTO… DEMÓCRATAS CONTRA MÉXICO.

A ver, a ver… Gente lúcida, historiadores, analistas, políticos, periodistas, tal vez arrastrando la cultura del priismo trasnochado, rechazan todo aquello que huela a productos y políticas estadounidenses. Les gana el hígado.

Pero se arrodillan y le queman incienso al Partido Demócrata estadou-nidense, sin reparar que los políticos de ese instituto han sido los villanos de México.

En las elecciones de 2016 en el vecino país, hubo una inclinación casi total de mexicanos por la demócrata Hilary Clinton. Las declaraciones de políticos, analistas y periodistas, apostaban hasta la camisa por el triunfo de la señora Hillary

Pero cuando le pregunté a uno de esos analistas de por qué su preferen-cia, me contestó que “le iría bien a México”. ¡Qué tontería!Historiadores y estudiosos cierran los ojos ante varios agravios de los demócratas contra nuestro país.

Veamos. En 1847, el presidente de Estados Unidos, James K. Polk, del Partido Demócrata, declaró la guerra a México con un desenlace terrible para nuestro país. Además de la carnicería humana que produjo el enfrenta-miento, en 1848 se nos obligó a firmar el tratado Guadalupe Hidalgo con lo que nuestro país perdió más de la mitad del territorio. Es decir, nos quitaron California, Nuevo México, Texas, Arizona, Neva-da, Utah, Colorado y parte de Wyoming.

Ese agravio, debiera ser causal para que el presidente López Obrador pidiera disculpas al gobierno estadounidense. Pero no. Hay ciego vasallaje.

Tal vez algunos dirán que eso ocurrió en el siglo XIX. Pero si nos trasladamos al gobierno de Bill Clinton, demócrata, resulta que su gobierno inició la construcción del muro fronterizo en 1994. Con su Operación Guardián, construyó mil 123 kilómetros de muro para impedir el paso de connacionales al vecino país del norte.

Y ahí no acaba todo, mostrándonos los dientes a todo lo que da, Barack Obama, demócrata, repatrió a tres millones de compatriotas en los ocho años que estuvo en la Casa Blanca. Además, impulsó el Operativo Rápido y Furioso, el que consistía, entre otras cosas, en distribuir miles de poderosas armas a los narcotraficantes, con lo que se aceleró la guerra entre cárteles.

Esto viene a colación, porque de nueva cuenta algunos analistas y políticos están dando palos de ciego por Joe Biden, demócrata, sin reflexionar con madurez sobre los puntos torales de su pro-puesta de campaña. Verlo con buenos ojos solo porque es demócrata, es un grave error.

Respecto a Donald Trump, quien de no ocu-rrir nada relevante, logrará reelegirse por otros cuatros años, aun por encima de las encuestas que lo dan como perdedor como ocurrió en 2016.

Trump, por su cultura empresarial logró echarse a la bolsa a los estadounidenses con la re-ducción de los impuestos, entre otros beneficios. Eso ha generado bonanza y desde luego un mayor índice de empleos. Y frente a la pandemia, Trump impulsó una derrama económica de tres billones de dólares para empresas y desempleados. Y justo por eso, nuestros connacionales han estado enviando remesas en cantidades mayores a sus familiares en nuestro país. Aunque en este tema, Andrés Manuel se quiere colgar la medalla en la solapa. Vaya, vaya, vaya. unomasmega@gmail.com

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