Dermatilomanía, un trasrotno que hace que tengas ganas de rascarte

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“Me sentía muy avergonzada – y todavía me siento- cuando estoy pasando por un mal brote”


México.- Para Phaedra Longhurst, quien cuenta con 27 años, cuenta con un transtorno de dermatilomanía, este transtorno produce unas ganas irrefrenables de arracar o pellizcarse la piel de una manera compulsiva, sin dudas devastador para su salud mental.

La joven tiene eczemas desde su niñez, pues tuvo acné después de cumplir 20 años, luego durante la universidad desarrolló dermatilomanía, la cual es una extraña condición a la que también se conoce como un trastorno de ezcoriación.

“Me afectó muchísimo psicológicamente, más de lo que me daba cuenta entonces” comentó a medios internacionales.

“Me hacía sentirme muy cohibida porque la gente hacía comentarios. Y también experimenté acoso escolar durante mi adolescencia cuando era mucho peor en mi rostro”, agrega.

“Personalmente, yo no tuve mucho apoyo psicológico y hay mucho estigma hacia aquellos que tienen una enfermedad de la piel, y una idea muy equivocada sobre la dermatilomanía”.

La mayoría de la gente nos rascamos la piel de vez en cuando, pero cuando se trata de dermatilomanía, es de una manera compulsiva es decir, sin parar.

Una condición mental así puede causar cortes, sangrado y hematomas.

Muchas veces, según explica el Servicio de Salud británico (NHS, por sus siglas en inglés), los que sufren de esta enfermedad no se dan cuenta de que se están rascando o pellizcando la piel, y dejando marcas en ella.

Posiblemente lo hagan aún más al sentirse ansiosos o estresados.

También puede que rasquen o pellizquen lunares, pecas, marcas o cicatrices para “suavizarlos” o “perfeccionarlos”.

Phaedra dice que los problemas recurrentes pueden hacerte sentir “como si tu piel se estuviera rebelando contra ti”. Y añade: “Puede ser casi como una espiral perversa; cuanto más dolida y estresada te sientes, más dolorida quedará tu piel”.

El doctor Grish Patel, de la Sociedad Británica para la Investigación de Dermatología, atribuye a la parte psicológica la misma importancia que a la física a la hora de abordar esta y otras enfermedades de la puel.

“No puedes analizar solamente los aspectos físicos en el manejo de su enfermedad”, dijo a medios locales.

“Tienes que adoptar un enfoque más amplio y holístico, darte cuenta de que los trastornos de la piel van de la mano del estrés psicológico y de trastornos psiquiátricos” agregó.

“Después de todo”, añade, “la piel es nuestro pasaporte hacia el mundo exterior”.

Phaedra cree que falta mucho más apoyo psicológico por parte de los servicios sanitarios hacia quienes tienen “condiciones crónicas de la piel”.

Viendo el lado positivo: “Lo bueno de tener una enfermedad en la piel es la resiliencia que logras, tanto al aceptarte a ti misma y tu aspecto físico, como a cómo te sientes” explicó.

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