Dos aciertos de AMLO

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A ver, a ver… Andrés Manuel López Obrador ha hecho mal todo desde que Enrique Peña Nieto le soltó las riendas del poder a partir de julio de 2018. Un día sí y otro también comete graves errores, como haber cancelado el nuevo Aeropuerto Internacional, que dañan al país. Y cuando alguien lo somete a preguntas incómodas, sus respuestas las traduce en carcajadas; sin embargo, hay dos decisiones gubernamentales que sí benefician a la mayoría de los mexicanos.

Si bien no surgieron de la agenda presidencial, sino de acuerdos o mandatos del gobierno de Donald Trump, López Obrador puso a todo su gobierno a trabajar en esos dos asuntos de relevancia nacional. El primer asunto es el relacionado con la contención de las caravanas de migrantes que provienen de Centroamérica.

Al inicio de la T4, optó por abrir las puertas de México a todos los migrantes indocumentados que quisieran asentarse en territorio nacional o cruzar la frontera sur de Estados Unidos. Nadie entendió esa supuesta hermandad. En Chiapas y Ciudad de México se les recibió hasta con mariachis y grandes comilonas; incluso fueron trasladados en camiones rumbo al norte del país, todo con cargo al erario.

Pero los centroamericanos son pobres e ignorantes, pero no tarados, y nadie aceptó quedarse en suelo mexicano. Todos van con la ilusión de pasar a territorio estadounidense, es decir, un país capitalista donde el salario mínimo hoy es de 15 dólares por hora de trabajo, mientras que en México es de seis dólares por ocho horas. Imagínense.

Ante el riesgo de que se vaciaran de gente todos los países de Centroamérica y Sudamérica, Donald Trump dio un manotazo al gobierno de la T4 para detener a los migrantes en la frontera con Guatemala y, como por arte de magia, se acató la orden. Esta decisión beneficia a México, pues los migrantes indocumentados, al no poder cruzar la frontera de Estados Unidos, se están quedando en suelo nacional, en condiciones infrahumanas, sin empleo y con cargo al erario. De por sí nuestro gobierno no puede abatir la pobreza de la mayoría de los mexicanos, menos de las personas que llegan de otros países. Eso de ser candil de la calle y oscuridad de la casa nos podría llevar al caos, sin duda.

Otro tema relevante es el T-MEC. En efecto, sin quitar ni una coma al texto enviado por la Casa Blanca, los senadores de izquierda, pastoreados por Ricardo Monreal, ni gestos hicieron para aprobarlo. Había cierta inquietud de que Andrés Manuel López Obrador sudara algunas gotas de izquierdismo antiyanki, pues en campaña quiso ponerse los guantes contra Trump. Pero no, solo llamarada de petate.

El T-MEC, con esencia capitalista, fortalece el comercio libre de aranceles en un intercambio de 1.4 billones de dólares anuales entre México, Canadá y Estados Unidos. El gobierno de Andrés Manuel, para hacer frente a la competencia que se profundizará en los siguientes años, tendrá que realizar cambios en materia fiscal y de libre competencia o será desplazado. Si insiste en mantener políticas estatistas o socialistas, como sus camaradas extremistas lo exigen, será arrastrado por las medidas económicas del vecino país del norte.

Y sí, entre otras cosas, Trump logró reducir de 35 % a 21 % el ISR mientras en México se mantiene el ISR arriba de 33 %, promedio. Esas políticas económicas provocan que la Unión Americana tenga un crecimiento de 2.6 del PIB en tanto que México 0.0 %. Allá se genera abundancia de empleos en tanto acá… solo miseria.

Todos sabemos que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que entró en vigor en 1994, redujo los aranceles y eliminó la mayoría de las barreras comerciales entre México, Estados Unidos y Canadá abriendo la puerta a una oleada comercial entre los tres países. Empero, los granjeros estadounidenses gozaron de un mayor acceso a los enormes mercados de sus vecinos y provocó que los fabricantes de Estados Unidos trasladaran sus operaciones a territorio mexicano para aprovechar los sueldos más bajos en la mano de obra.

Trump cambió esa situación con el nuevo T-MEC aunque no radicalmente. Actualiza, por ejemplo, el acuerdo para reflejar el incremento en el comercio electrónico y otros aspectos de la economía digital que no existían al momento de negociarse el TLCAN. El T-MEC permite que las compañías estadounidenses transfieran datos a través de las fronteras sin obstáculos.

En torno a la industria automotriz para ser elegible al comercio transfronterizo libre de impuestos, las empresas deben fabricar el 75 % de sus vehículos en EU, comparado con el 62.5 % que establecía el TLCAN. Eso significa que más componentes tendrán que fabricarse en Norteamérica y no realizar importaciones más baratas de China y otros países. Y el 40 % de los vehículos también tendrá que originarse en lugares en donde los empleados perciban un salario de por lo menos 16 dólares la hora. Eso beneficiaría a Estados Unidos y Canadá, pero no a México, donde los empleados de las plantas automotrices están muy debajo de esa cifra.

Asimismo, con el T-MEC se obliga a que México autorice formalmente la formación de sindicatos independientes. Hay que destacar que los sindicatos son considerados “charros”, es decir, al servicio del patrón y no de los trabajadores. Los obreros han sido despedidos por intentar negociar mejores salarios y condiciones de trabajo por su cuenta.

Se dice que es una de las razones por la que los salarios en México han permanecido tan bajos y tan atractivos para los fabricantes estadounidenses que buscan reducir costos.

Veremos, pues, de qué cuero salen más correas.

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