Educar es más que ir a la escuela

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El ambiente pandémico obligó a muchos docentes a reorientar su forma de trabajo. Ahora no hay aprendizaje sin celular o equipo de cómputo, ni sin un espacio preciso.

 

La relación maestro-padre de familia se transformó, la comunicación casi a diario es necesaria, antes los hijos eran dejados en la puerta de las escuelas e iban por ellos a la hora de salida, si hacían sus tareas era un asunto menor. Al menos que fueran citados por ausencia, distracción o negligencia académica a participar de sus hijos, los padres de familia brillaban por su ausencia en las escuelas.

 

Los directivos asumieron su liderazgo en forma sorprendente, ahora las indicaciones fluyen en forma jerárquica y de igual forma, las tareas escolares son enviadas al docente por los padres de familia en asistencia a sus menores hijos y estos docentes a su vez envían evidencias de trabajo a sus superiores.

 

El sistema educativo fluye. Como el agua de un río que se nutre y circula como la sangre en espiral, de ida y vuelta por las arterias en forma circulatoria.

 

Se han cancelado las reuniones, pero la tecnología solo es un instrumento para mediar el aprendizaje de los alumnos, las preguntas abundan por estos medios. Las redes se atascan de información y las televisoras participan en forma responsable. Un sistema educativo así era impensable hace apenas unos meses.

En ese escenario hay muchos retos: no solo el de equipar a los docentes de equipos continuamente porque se requiere un mayor consumo de datos, espacio en la red para almacenar tareas y tutoriales e imágenes donde los alumnos muestran sus avances. Evidencias de evaluación existen y a montones.

 

Pero, este modelo híbrido, ha mostrado sus fallas, la disparidad tecnológica y el acceso a contenidos y plataformas, así como el conectarse y la poca o nula facilidad en el manejo de la información hace que los alumnos se pierdan en esa red de información y sin ayuda del maestro no será posible sacarlos del atolladero en el que se han atascado esta primer semana de trabajo.

 

Es necesario abrir el Internet gratuito en zonas rurales para uso educativo, restringido a horario matutino. Ampliar la conectividad del servicio porque se tiene que reconocer que no en todo el territorio hay servicio. La televisión no subsana por sí misma esta deficiencia, se debe avanzar más.

 

Por eso urge capacitar a los docentes permanentemente, en el uso de aplicaciones que les facilite su trabajo académico. Los ingenieros en sistemas son cada vez más necesarios en educación, y se puede copiar el modelo de enseñanza del idioma inglés donde se contrata especialistas por tiempos limitados, para compensar las limitaciones de los maestros que saben de didáctica pero no de idiomas.

 

Los maestros de este país, en esta etapa tan complicada, han salido a buscar la mejor estrategia pedagógica para defender su trabajo. La actividad docente es una de las más nobles que existen, porque por un lado tienen la presión social y por el otro de la autoridad educativa y ambos le exigen resultados. Por el momento, los maestros tienen diez.

 

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