El 68

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AMN. – ¿Tiene remedio todavía el PRI? ¿Por qué el PRI está convertido en una silenciosa sedita de un régimen que quiere gobernar a México como si viviésemos en el sexenio echeverrista o quizá en el cardenista? ¿Es posible una regresión política y económica de tal naturaleza, cuando la nación azteca está inmersa en una galopante globalización con economías de libre mercado? ¿Por qué los priistas de la alta nomenclatura guardan un misterioso silencio con esa política regresiva que busca aniquilar a toda costa instituciones que representan verdaderos contrapesos del ponzoñoso presidencialismo? ¿Cuáles son los inconfesables acuerdos que Enrique Peña Nieto y las poderosas familias de las oligarquías priistas sostuvieron en lo obscurito con Andrés Manuel López Obrador para entregarle graciosamente el poder? O ¿Fue solamente para lograr impunidad y perpetuar en el poder al PRIMOR por un buen rato? …

¿Qué representa la renuncia de José Narro a las filas priistas y a la candidatura para dirigir a la otrora aplanadora tricolor?

Digamos que ese súper dinosaurio no tenía ninguna posibilidad de convertirse en el jerarca nacional del PRI número 68, pero su salida le da armas a los priistas románticos que todavía creen en los reyes magos y en que la democracia hacia el interior de los partidos políticos, es real. Narro habla de antidemocracia, de que no hay piso parejo y de una descarada intromisión de AMLO en la elección de la alta nomenclatura priista. Son, sin lugar a duda, las clásicas patadas de ahogado.

No faltan quienes hablan de que Narro Robles tiene abierto un expediente sobre asuntos de corrupción en la compra millonaria de medicamentos cuando fungió como titular de Hacienda y tuvo miedo a que le removieran ese asunto que lo pondría fuera de combate por la dirigencia del partido tricolor.

Todo mundo sabe desde ahora, que en el PRI no habrá elecciones internas democráticas, que los grupos poderosos del PRI optaron ya por Alejandro Moreno Cárdenas, a quien apodan el “Amlito” por su cercanía que tiene con ya sabe quién…

Alejandro Moreno Cárdenas tendrá que sacudirse la sombra del mesías de Macuspana, pues en círculos del poder político se ha dicho recio y quedito que AMLO, que profesa la religión evangélica y milita en la controvertida iglesia de La Luz del Mundo, junto con la familia Salinas de Gortari, llegó a la Presidencia de la República con el apoyo de la que él llama la mafia en el poder, según lo narra en su libro “Ladrón de esperanzas”, el periodista y novelista Francisco Martín Moreno.

Dicen las malas lenguas que el exgobernador de Campeche, que por cierto no hizo un mal papel, pues esa entidad del sureste es un paraíso en materia de seguridad a nivel nacional, ¡y eso lo dice todo!, amén de que no arrastra escándalos por corrupción, tiene un gran arrastre entre el viejerío priista y más allá del PRI, que le permitirá que los jóvenes, hombres y mujeres vuelvan a mirar al PRI, no como el perro rabioso y corrupto de Peña Nieto, sino como el partido que construyó el México actual con instituciones fuertes y con una carretada de libertades.

¿Será capaz Alejandro Moreno Cárdenas de explicarle a la gente que el PRI fue el partido que acabó con el México del caos durante la Revolución Mexicana? ¿Alejandro Moreno Cárdenas hará que el PRI deje de ser chiquillada y evite que se vaya al museo o a la rotonda de los partidos ilustres?…

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