El atrasado y disperso movimiento cultural en Guerrero

El atrasado y disperso movimiento cultural en Guerrero

Comparte con tus amigos










Submit

Hace alrededor de 30 años la vida cultural en Acapulco era muy poca, apenas unos grupos de teatro, escritores y pintores, poco a poco la comunidad cultural, aquellos que participan en algunos de los circuitos de creación, exhibición y promoción de la creación artística, fue creciendo. Creadores guerrerenses, originarios o radicados aquí, comenzaron a ganar premios o a obtener reconocimientos que no tenían en la entidad fuera de ella.

Son muchos nombres de creadores y artistas que han tenido éxito fuera de Guerrero trabajando precisamente fuera de aquí, y hay otros que han logrado el reconocimiento creando desde aquí. El bailarín Serafín Aponte, del mítico ballet Barro Rojo, comenzó acá en la UAGro y posteriormente siguieron en la Ciudad de México. El escritor Jesús Bartolo Bello, originario de Atoyac, ha creado y ganado premios desde el Estado de México; el director de teatro Manuel Maciel, ha presentado su trabajo en Sudamérica laborando desde Acapulco, en fin…

La creación artística se compone por tres momentos importantes, la producción, la difusión y la recepción. Cada una de estas fases tiene sus propias dificultades y complicaciones, más aún en una entidad que tiene tantas carencias que para unos resulta ofensivo pensar en destinar dinero para la creación y promoción de actividades culturales, pero a pesar de ello forma parte del discurso de la promesa de campaña.

Para crear arte, para producir una obra literaria, una obra de teatro, una puesta en escena de baile contemporáneo o folclórico, se requiere de dinero, de una inversión que pocas veces se recupera. Y en esta parte hay, se dice, cinco fuentes de financiamiento, el sacrificio personal, la familia, los mecenas, el Estado y el mercado. Es toda una leyenda de cómo Gabriel García Márquez creó su obra maestra “Cien años de soledad”, con toda una serie de sacrificios familiares.

A la producción le siguen las penas de la difusión; no basta escribir una obra literaria, si no se publica nunca se redactó. No basta montar una obra de teatro o danza si no se representa, no existe; no es suficiente pintar un cuadro si no se exhibe. Esta fase de presentación, exhibición o publicación es la de llegar al receptor, la oportunidad de encontrarle un público a la obra.

En todo el proceso a los artistas y creadores de Guerrero les ha faltado el ímpetu y el coraje, pero sobre todo la organización. En estos treinta años, que se puso de referencia, han surgido en el estado varios movimientos sociales, como el de los animalistas, que han logrado colocar en la agenda pública y legislativa el maltrato a los animales, como algo punible; los movimientos lésbico-gay y más el tema de la discriminación o los matrimonios igualitarios; los movimientos feministas que colocaron en la agenda la paridad política, la equidad laboral, la violencia en contra de la mujer, y otros asuntos, que de una y otra forma han logrado visibilizar. Sin embargo, el movimiento cultural nada.

Salvo las grandes ciudades (Acapulco, Chilpancingo, Taxco, Iguala y Zihuatanejo), tienen más o menos instalaciones para la presentación de obras, pero el resto de los municipios con sus respectivas cabeceras nada, apenas y una biblioteca municipal o una casa o dirección municipal de cultural, que en ocasiones ni siquiera funciona.

Este diagnóstico, en términos generales, no solo es la falta de políticas culturales de los diferentes gobiernos, de los partidos que han gobernado, sino de la dispersión de los grupos interesados en el tema de la cultura que han sido incapaces de generar una movilización a largo plazo para lograr incidir en generar las políticas públicas en el tema. En esa falta de capacidad han llevado la penitencia, la disminución de presupuestos, la desaparición de espacios, la merma de apoyos para la creación y difusión y por lo tanto la no creación de públicos.

Es paradójico que a pesar de la enorme riqueza de las expresiones culturales en Guerrero, en arte tradicional y contemporáneo, sea tan pobre su difusión. Y esto no se debe solo a la pobreza de quienes han gobernado, sino también a la falta de interés de quienes componen la comunidad cultural y a su falta de interés en mantener un frente unido para colocar el tema de la creación artística y su difusión en la agenda pública, legislativa y gubernamental.

Aunque los creadores son muchos, están dispersos y así no se va a lograr nada.

Comparte con tus amigos










Submit